Los mortales habitan en la medida en que reciben el cielo como cielo; en la medida en que dejan al sol y a la luna seguir su viaje, a las estrellas su ruta, a las estaciones del año su bendición y su injuria; en la medida en que no convierten la noche en
Frases célebres sobre: ida. [Página 519]
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Tengo tres perros peligrosos: la ingratitud, la soberbia y la envidia. Cuando muerden dejan una herida profunda.
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Siendo propiedad del Señor Jesucristo a gran precio adquirida, no debemos ser esclavos de Satanás ni de hombre, sino señores verdaderamente libres que no sirven al pecado sino al Señor Jesús
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Nunca, nunca tengas miedo de hacer lo correcto, especialmente si el bienestar de una persona o animal está en juego. Los castigos de la sociedad son pequeños en comparación con las heridas que infligimos a nuestra alma cuando miramos para otro lado.
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Hay que dejar la vanidad a los que no tienen otra cosa que exhibir.
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La ingratitud proviene, tal vez, de la imposibilidad de pagar.
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Sentir, amar, sufrir y sacrificarse, será siempre el texto de la vida de las mujeres
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La fama es un efluvio; la popularidad, un accidente; las riquezas, efímeras. Sólo una cosa perdura: el carácter
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La informalidad en atender una cita es un claro acto de deshonestidad. Igual puedes robar el dinero de una persona si robas su tiempo.
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Averguénzate de morir antes de haber conseguido alguna victoria para la humanidad.
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Avergüenzate de morir si no has ganado alguna victoria para la humanidad.
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La caridad comienza por nosotros mismos, y la mayoría de las veces acaba donde empieza.
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Nuestra caridad comienza en nuestra propia casa, y casi siempre termina donde comienza
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Nuestra caridad empieza por uno mismo. Y usualmente termina por donde empieza.
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Sois un hombre prudente, y aunque el ardor de mi temperamento me traicione con algunas expresiones impropias, honro vuestra virtud y deseo deberos la tranquilidad de mi vida y la conservación de mi familia.
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Puedo olvidar las injurias; jamás los favores.
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Todo el secreto de la vida es estar interesado en una cosa profundamente y en otras tantas un poco.
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No doy valor a mi vida replicó el desconocido, y me producirá satisfacción perderla tratando de libraros de su tiranía.
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¡Cómo! ¿Creéis acaso, encantadora doncella, que aceptaré salvar mi vida atrayendo calamidades sobre la vuestra? Antes soportaría mil muertes.
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Carpe Diem aprovecha el día presente. Palabras que nos recuerdan que la vida es corta y debemos apresurarnos a gozar de ella.