El daño que hacemos no nos trae tantas persecuciones y odios como nuestras buenas cualidades.
Frases célebres sobre: ida. [Página 552]
Hay un total de 21848 freses célebres sobre "ida" este sitio web. [Página 552]
-
-
El orgullo, que tanto alienta nuestra vanidad, nos sirve a menudo para moldearla.
-
Cuando uno estima en nada su vida, se convierte en dueño de la ajena
-
Las lágrimas no sólo son indicio de una naturaleza sensible y compasiva; son también indicio de debilidad y astucia.
-
Amo a mi país más que a mi familia, pero amo a la humanidad más que a mi país.
-
Los más insolentes en la prosperidad son en la adversidad los más débiles y cobardes.
-
Así como la demasiada autoridad corrompe a los reyes, así el lujo emponzoña toda una nación.
-
Los más insolentes en la prosperidad son en la adversidad los más temerosos.
-
El poder sin límites, es un frenesí que arruina su propia autoridad.
-
Las horas son largas y la vida es corta
-
Los vicios entran en la composición de las virtudes como los venenos en las medicinas. La prudencia los reúne y los combina para utilizarlos beneficiosamente contra los males de la vida.
-
Hay personas tan ligeras y tan frívolas, que son tan incapaces de tener verdaderos defectos como sólidas cualidades.
-
La inocencia no encuentra protección en la culpabilidad.
-
Pocas cosas son necesarias para hacer feliz al hombre sabio, pero nada satisface al tonto; esta es la razón de que gran parte de la humanidad sea miserable.
-
Hay una inconstancia que proviene de la ligereza del espíritu o de su debilidad, que le hace acoger todas las opiniones ajenas, y hay otra, más excusable, que proviene del hastío de las cosas.
-
No se debe juzgar del mérito de un hombre por sus grandes cualidades, sino por el uso que sabe hacer de ellas.
-
Para el hombre ambicioso, el buen éxito disculpa la ilegitimidad de los medios.
-
La felicidad reside en los gustos y no en las cosas; somos felices cuando tenemos lo que nos gusta y no cuando tenemos lo que los demás encuentran agradable.
-
Es necesario tener tanta discreción para dar consejos como docilidad para recibirlos.
-
Hay ocasiones en la vida en las que para salir airosamente hace falta estar un poco loco