Tratad de no quitar el gusto de las palabras con las frases.
Frases célebres sobre: labr. [Página 66]
Hay un total de 1846 freses célebres sobre "labr" este sitio web. [Página 66]
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La muerte es la única cosa más grande que la palabra que sirve para designarla
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Que su desnudez, que acompaña la desnudez de la palabra, y la dolorosa desnudez de nuestros muertos, nos ayuden a continuar alumbrando el camino que hace la paz, la justicia y la dignidad que los poderes del Estado y los señores de la muerte nos han arran
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La pintura es un idioma más rico que las palabras.
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No se debe decir no sin excusa poderosa; es palabra irrespetuosa que siempre desagrada
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Los hijos quizá serían más amados por su padres y recíprocamente éstos de aquellos, si no existiese la palabra heredero.
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Horace o Boileau han dicho tal cosa delante de ti. - ¿Puedo tomar su palabra para ella, pero lo he utilizado como la mía. Es posible que no tengo el mismo pensamiento correcto después de ellos, como otros pueden tener tras de mí?
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Imágenes de suplicios se sucedían las unas a las otras. Quedé espantado. Haciendo un esfuerzo logré incorporarme. ¿Cómo encontrar palabras para expresar el horror que se apoderó de mí? Estaba acostado bajo la horca de Los Hermanos, y los cadáveres de los
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No podría decirte qué momento, qué lugar, qué mirada o qué palabra sirvieron de base. Hace ya demasiado tiempo. Lo que sí sé decirte es que para cuando me di cuenta ya estaba metido hasta el cuello.
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Donde todo el mundo canta al unísono, las palabras no tienen importancia.
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Mis afectos y deseos no han cambiado, pero una palabra suya me silenciara para siempre.
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Las palabras y las obras no comer en la misma mesa.
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¿Por qué me diste esperanzas? Día tras día, más y más. ¿Por qué no me detuviste? Lo podías haber hecho...Con una sola palabra. ¡Pero ni una palabra! Yo me olvidé de mí mismo y de él. Tú lo veías. Veías que estaba destruyéndome ante tus ojos, perdiendo su
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Nunca había hablado con ella, si exceptuamos esas pocas palabras de ocasión, y, sin embargo, su nombre era como un reclamo para mi sangre alocada.
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¡Qué triste y qué hermoso! Le daban ganas de llorar mansamente, pero no de llorar por él, de llorar por aquellas palabras tristes y hermosas como música.
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Hay que verlo para creerlo. Tus ojos estrellados y tu cuello de alabrasto me robaron el corazón.
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Somos gente generosa pero también debemos ser justos. Me asustan esas palabras tan grandes, dijo Stephen, que nos hacen infelices.
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Mi cuerpo era como un arpa y sus palabras y gestos eran como dedos corriendo sobre las cuerdas.
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No sabía si llegaría o no a hablarle, y si le hablaba, cómo le iba a comunicar mi confusa adoración. Pero mi cuerpo era un arpa y sus palabras y sus gestos eran como dedos que recorrieran mis cuerdas.
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Encuentras mis palabras oscuras. La oscuridad está en nuestras almas ¿No crees?