Adoro el arte, cuando estoy solo con mis notas, los latidos de mi corazón y las lágrimas caen, mi emoción y placer son inmensos.
Frases célebres sobre: latido. [Página 2]
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Nací para amarte con cada latido de mi corazón...Sí, nací para cuidar de ti, cielo, cada día de mi vida.
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Ahoga entre tus labios mi tristeza, y esta inquietud punzante que ya empieza a taladrar mi sien con sus latidos.
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Cuando nuestros dedos se tocan, siento un extraño y excitante escalofrío por todo el cuerpo. Retiro la mano a toda prisa, incómoda. Debe de ser electricidad estática. Parpadeo rápidamente, al ritmo de los latidos de mi corazón.
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De qué susto están hechos mis latidos en los momentos en que se escucha un gallo misterioso y el cielo es un azul de lactancia que conmueve.
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El mejor arte es el de besarte, la mejor canción los latidos de tu corazón, el mejor sueño que tú seas mi dueño y el mejor deseo decirte que te amo
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El tiempo no es un campo que se mida por codos; no es un mar que se mida por millas; es el latido de un corazón.
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Creo que cada ser humano tiene un número finito de latidos. No tengo intensión de desperdiciar alguno de los mios corriendo haciendo ejercicios.
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Tener una guitarra con cuerdas de latidos, entregados.
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Con amor te desnudo. Quedas como mi carne. Como mi corazón y sus latidos.
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Sólo el latido al unísono del sexo y del corazón puede crear el éxtasis.
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Cuando el sueño la abrazó, yo robé mi mano, cubrí sus sueños, vi la miel ocultarse tras sus párpados, recé por dos piernas milagrosas, me incliné sobre los latidos de su corazón, vi trigo sobre mármol y sueño. Una gota de mi sangre lloró, temblé... El jar
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Silencio, oscuridad, los latidos de mi corazón. Los escuché mientras buscaba en mi mente un sector aún capaz de razonar de modo crítico.
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Se sintió orgulloso y feliz entonces: feliz de estar con ella, orgulloso de su gracia y su porte señorial. Pero ahora, después de reavivar tantos recuerdos, el primer contacto con su cuerpo, armonioso y extraño y perfumado, produjo en él un agudo latido d
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Esos pliegues de tu vestido, esas líneas de tus caderas, esos latidos del corazón...
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Proferí entonces una exclamación de alegría y lo estreché con más fuerza contra mi cuerpo, donde pude sentir, en la fiebre repentina que hizo presa de su cuerpo, los acelerados latidos de un pequeño corazón.
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Oí el estruendo de unos latidos en la oscuridad. Era mi propio corazón. Me envolvían, me engullían mis propios latidos.
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Ahora acércate más y escucha los obsesivos latidos del amor que se propagan como el tam tam de los negros tambores en el canto tribal de mi cuerpo.
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Estás en mí, como latido ardiente, en mis redes de nervios temblorosos, en mis vetas de instintos borrascosos, en los mares de insomnios de mi frente.
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Aprovechaba el momento de emoción y descuido del alma cándida, conquistaba con inteligencia y pasión, sabía esperar una caricia involuntaria, suplicar o exigir una confesión, captar el primer latido del corazón, perseguir el amor, lograr de repente una en