La lengua queda y los ojos listos.
Frases célebres sobre: len. [Página 101]
Hay un total de 4384 freses célebres sobre "len" este sitio web. [Página 101]
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Llenáronse de regocijo los pechos porque se llenaron las tazas de generosos vinos que, cuando se trasiegan por la mar, de un cabo a otro, no hay néctar que se les iguale.
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La lengua no es la envoltura del pensamiento sino el pensamiento mismo.
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Las lenguas, como las religiones, viven de herejías.
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La pluma es lengua del alma; cuales fueron los conceptos que en ella se engendraron, tales serán sus escritos.
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Estamos tan bien instalados en la abundancia que no es fácil convencer al vecino de que se sacrifique seriamente para impedir el calentamiento del planeta y hacerlo invisible para millones de personas
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Es claro que son visiones producidas por el alcohol, pero me valen: ya no puedo vivir sin esas visiones; lo que nunca consiguió el alcohol es borrar el recuerdo de aquel beso de hielo sobre se frente muerta.
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Contra los valores afectivos no valen razones, porque las razones no son nada más que razones, es decir, ni siquiera verdad.
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Tu desconfianza me inquieta y tu silencio me ofende.
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Hay gentes tan llenas de sentido común, que no les queda el más pequeño rincón para el sentido propio.
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Si los celos son señales de amor, es como la calentura en el hombre enfermo, que el tenerla es señal de tener vida, pero vida enferma y mal dispuesta.
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No es la necesidad, sino la casualidad, la que está llena de encantos. Si el amor debe ser inolvidable, las casualidades deben volar hacia él desde el primer momento.
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La lengua guarda al pescuezo.
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Mi vida ha estado llena de terribles desgracias, la mayoría de las cuales nunca sucedieron.
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El lenguaje es, como saben, el murmullo de todo lo que se pronuncia, y es al mismo tiempo ese sistema transparente que hace que, cuando hablamos, se nos comprenda; en pocas palabras, el lenguaje es a la vez todo el hecho de las hablas acumuladas en la his
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Si pasan música nacional, no es que se hayan dado cuenta que la cultura de un país está en su gente...Y yo se que aquí hay polenta.
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Bajo el manto de un lenguaje depurado de manera que el sexo ya no pueda ser nombrado directamente, ese mismo sexo es tomado a su cargo y acosado por un discurso que pretende no dejarle ni oscuridad ni respiro.
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El autor es quien da al inquietante lenguaje de la ficción sus unidades, sus nudos de coherencia, su inserción en lo real.
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La literatura no es la forma general de cualquier obra de lenguaje, no es tampoco el lugar universal donde se sitúa la obra de lenguaje. Es de alguna manera un tercer término, el vértice de un triángulo por el que pasa la relación del lenguaje con la obra
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La homosexualidad, a la que el Renacimiento había dado libertad de expresión, en adelante entrará en el silencio, y pasará al lado de la prohibición, heredando viejas condenaciones de una sodomía en adelante desacralizada.