En realidad, el arte no es el pan, sino el vino de la vida.
Frases célebres sobre: lid. [Página 188]
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La dueña de casa debe preocuparse de que el café resulte óptimo, y el dueño de que los vinos sean de primera calidad.
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Consideramos la incertidumbre como el peor de todos los males hasta que la realidad nos demuestra lo contrario
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Sería bastante fácil ser escritor si para ello no se necesitara sino corazón, habilidad y descaro.
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La imposibilidad en que me encuentro de probar que Dios no existe, me prueba su existencia.
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Mundialización y universalidad no van de la mano, son más bien excluyentes. La mundialización se da en las técnicas, en el mercado, en el turismo, en la información. La universalidad es la de los valores, los derechos del hombre, las libertades, la cultur
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La liberalidad consiste menos en dar mucho que en dar oportunamente.
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Existen dos medios de triunfar en el mundo: mediante la propia habilidad o aprovechando la necedad de los otros.
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La liberalidad no consiste en dar mucho, sino dar a tiempo.
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Una cualidad de la justicia es hacerla pronto y sin dilaciones; hacerla esperar es injusticia.
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La liberalidad consiste menos en dar mucho que en los regalos bien planificados.
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Los puestos de responsabilidad hacen a los hombres eminentes más eminentes todavía, y a los viles, más viles y pequeños
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Echar de menos a la persona amada, en su ausencia, es un bien comparado con la realidad de vivir con la persona amada.
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El egoísmo no es más que el medio de convertirlo todo en utilidad propia.
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La liberalidad no consiste tanto en dar mucho como en dar oportunamente
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El amor nace súbitamente, sin más pensar, por temperamento o por debilidad, un rasgo de belleza nos detiene y nos decide. La amistad, por el contrario, se forma poco a poco, con el tiempo, por la práctica, por un largo trato
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Los fuegos eternos de esa morada brillaron con nuevo resplandor, y los demonios aumentaron los suplicios de los condenados para mejor gozar con sus aullidos.
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En el camino me puse a reflexionar sobre las máximas que acababa de oír, no concibiendo para las virtudes una base más sólida que el pundonor, el cual, a mi juicio, las abarcaba todas.
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Quise ponerme de pie, pero estaba retenido en mi sitio, y en la imposibilidad de hacer ningún movimiento. Un frío glacial traspasó mis miembros; sentí el escalofrío de la fiebre: mis visiones se convirtieron en ensueños, y por último quedé dormido.
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Las tonterías dejan de serlo cuando son realizadas de forma atrevida por gente con sensibilidad.