Mire usted; cuando un coche sale de mi fábrica rumbo al circuito, me parece lleno de defectos y realmente feo. Por el contrario, si regresa triunfador, le admiro como si tratara de una obra de perfección
Frases célebres sobre: lle. [Página 163]
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La felicidad es estar haciendo algo grande con la vida, algo que la llene y que vaya más allá de los propios intereses
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Sé que jamás la encontraré. Te saldré a bailar para disfrazar el drama que llevo adentro.
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El barrio duerme tranquilo y un hombre en el fuelle traduce su pena y se oye en la noche tan tibia y serena un solo muy triste de su bandoneón.
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El perfume anuncia la llegada de una mujer y alegra su marcha.
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Las mujeres necesitamos la belleza para que los hombres nos amen, y la estupidez para que nosotras amemos a los hombres.
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Un hombre furioso y bestial se dejará llevar hasta el asesinato, porque se hallará saturado de vino o furioso, inspirado por la ira o el alcohol. Es malo. Ignora el placer de matar, la caridad de dar muerte como una caricia, de hacerla intervenir en juego
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Cuántos siglos necesita la razón para llegar a la justicia que el corazón comprende instantáneamente.
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Con los años nos salen arrugas, pero yo jamás salgo a la calle sino estoy arreglada
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Para describir el cielo, no es necesario transportar hasta él los materiales de la tierra. Es necesario dejar la tierra, sus materiales, allí donde están, a fin de embellecer la vida con su ideal.
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La moda no existe sólo en los vestidos. La moda está en el cielo, en la calle, la moda tiene que ver con ideas, la forma en que vivimos, lo que está sucediendo.
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El perfume anuncia la llegada de una mujer y alarga su marcha.
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El mejor cosmético para la belleza es la felicidad
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Lo bueno necesita aportar pruebas; lo bello no. El mejor cosmético para la belleza es la felicidad.
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Solamente admitiendo la noche físicamente, se le ha llegado a aceptar moralmente. ¡Oh, noches de Young! ¡Cuántas jaquecas me habéis causado!
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Sólo puede juzgarse la belleza de la vida por la de la muerte.
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Hay que saber arrancar bellezas literarias hasta en el seno de la muerte, pero esas bellezas no pertenecen a la muerte. La muerte no es más que la causa ocasional.
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El enseñar a los niños a querer a sus padres y hermanos y a ser respetuosos con sus superiores, hecha los cimientos de correctas actitudes mentales y morales para llegar a ser buenos ciudadanos.
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Bien sé que soy mortal, una criatura de un día. Pero si mi mente observa los serpenteantes caminos de las estrellas, entonces mis pies ya no pisan la Tierra, sino que al lado de Zeus mismo me lleno con ambrosía, el divino manjar.
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Los defectos y faltas de los hombres dan a conocer su verdadera valía. Si examinamos con atención las faltas de un hombre, llegaremos a conocer si su bondad es sincera o fingida.