El hombre es parte de la familia de las luciérnagas : un gusano que se transforma en luz cuando ama.
Frases célebres sobre: luciérnag.
Hay un total de 25 freses célebres sobre "luciérnag" este sitio web.
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Pensé que un hombre puede ser enemigo de otros hombres, de otros momentos de otros hombres, pero no de un país: no de luciérnagas, palabras, jardines, cursos de agua, ponientes.
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No me parece que la luciérnaga extraiga mayor suficiencia del hecho incontrovertible de que es una de las maravillas más fenomenales de este circo, y sin embargo basta suponerle una conciencia para comprender que cada vez que se le encandila la barriguita
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¡Luciérnagas! En el río las tinieblas pasan.
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El agua se cristaliza las luciérnagas se apagan Nada existe.
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Emprendiste una misión falsa y en lo más profundo de tu corazón de héroe sabías bien que era indigna de ti. También lo fue tu batalla contra el dragón luciérnaga Korgon y te costó unos cuantos guerreros magníficos. ¿Qué objeto tienen tus planes?
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Esta noche el dragón luciérnaga volverá a atacarnos. Desgraciadamente, estamos ahora muy débiles y nuestro número ha sido diezmado. Nuestras defensas están quemadas o destruidas. El dragón luciérnaga nos matará a todos.
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Amémonos. La noche clara, aromosa y mística tiene no sé qué suave dulzura cabalística. Somos grandes y solos sobre el haz de los campos y se aman las luciérnagas entre nuestros cabellos, con estremecimientos breves como destellos de vagas esmeraldas y ext
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Del extremo de la hierba en cuanto cae alza el vuelo la luciérnaga.
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La campana del templo para de sonar y brilla. ¡Ah! La luciérnaga.
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En la palma de la mano una luciérnaga. ¡Ah! Su frío reflejo.
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Bajo el mosquitero ella duerme rodeada de luciérnagas.
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La diferencia entre la palabra adecuada y la casi correcta, es la misma que entre el rayo y la luciérnaga.
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Las religiones, como las luciérnagas, necesitan de la oscuridad para brillar
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Una errante luciérnaga alumbró nuestro beso.
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¿Es un imperio esa luz que se apaga o una luciérnaga?
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Sólo nos queda mirar la luz de la luciérnaga, ese débil chispazo de la hoguera del verano más breve que la memoria de una ola. Miremos la luz de la luciérnaga. A ella se ha reducido el mundo.
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Retoma fuerza en la manga la luciérnaga que huye.
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No pises este lugar: ¡Ayer tarde había por aquí luciérnagas!
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Agitando la jaula de luciérnagas la puse ardiendo ellas estuvieron a oscuras.