Señales son del juicio ver que todos le perdemos, unos por carta de más otros por carta de menos.
Frases célebres sobre: men. [Página 744]
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La muerte es cobarde para los que no la huyen y animosa para los que la temen.
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¡A cada momento necesito recordarme a mí mismo que he de respirar, que ha de seguir palpitándome el corazón...!
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Era un ángel entonces. Verdaderamente, era imposible no desear proporcionarle todas las alegrías que fuera posible.
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Los buenos y generosos son egoístas más justamente que los déspotas.
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Si leo un libro y hace que mi cuerpo entero se sienta tan frío que no hay fuego que lo pueda calentar, sé que eso es poesía. Si físicamente me siento como si me levantasen la tapa de los sesos, sé que eso es poesía. Esta es la única manera que tengo de sa
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El elemento más violento en la sociedad es la ignorancia.
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Mi idea del atractivo femenino camina por la vereda de enfrente de la plena exposición. Seduce mucho mejor una insinuación que una aparatosa muestra gratuita del físico.
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Acostumbro a vestir tipo casual, a menos que me toque un evento, allí no asistiría jamás fuera de un Chanel.
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No puedo esperar para estar en condiciones para conducir, pero es difícil. En realidad la buena conducción no corre por los genes de mi familia. Mi madre es posiblemente la peor conductora que haya existido.
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Todo lo verdaderamente grande pertenece a la humanidad entera.
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Prácticamente, se puede considerar anarquista a todo individuo que, a causa de su temperamento o de una reflexión seria y consciente, repudia toda autoridad o coerción externa, sea de orden gubernamental, ético, intelectual o económico
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¡Que te he tratado horriblemente y vas a vengarte! ¿Cómo vas a vengarte, torpe ingrato? ¿Cuándo te he tratado horriblemente yo?
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Seguramente los ladrones se proponian hacerles entrar por la ventana para que abriesen la puerta cuando estuviéramos dormidos, y poder así asesinarnos impunemente.
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Era un cuadro agradable. El cabello era rubio y levemente rizado en las sienes, los ojos grandes y reflexivos, y en conjunto una figura que resultaba incluso demasiado graciosa.
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Él me miró durante tanto tiempo y con tal fijeza, que me hizo experimentar deseos de abofetearle o de echarme a reír en sus propias narices. Comenzaba a sentirme a disgusto en aquel agradable círculo familiar. Tan ingrato ambiente neutralizaba el conforta
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Requiere menos esfuerzo intelectual el condenar que el pensar.
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Cuando se socava la mentira patriótica, se despejada el camino para la gran estructura donde todos estarán unidos como una hermandad universal, una sociedad verdaderamente libre.
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Yo estaba cagado. ¡Te lo juro! Y el maldito nombre solo apareció en mi cabeza. Entonces comencé a pensar en 20 millones de cosas que rimaban con ello.
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El Cielo ronda tenazmente a aquellos que lo encuentran aquí abajo, y los arrebata.