El ardimiento juvenil en sus comienzos es fogoso, pero languidece fácilmente y no dura; es el humo de una fogata liviana.
Frases célebres sobre: mente. [Página 521]
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Los hombres guerrean para adquirir un pedazo de tierra donde ser prematuramente enterrados
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La simpatía es muy frecuentemente un prejuicio sentimental basado en la idea de que la cara es el espejo del alma. Por desgracia, la cara es casi siempre una careta.
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La ira, si no es refrenada, es frecuentemente más dañina para nosotros que la injuria que la provoca.
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Si queréis mi vida por invocar los principios del socialismo y de la anarquía, como yo entiendo y creo honradamente que los he invocado en favor de la humanidad, os la doy contento y creo que el precio es insignificante ante los resultados grandiosos de n
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La mente tarda en olvidar lo que le ha llevado mucho tiempo aprender
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Las diminutas cadenas de los hábitos son generalmente demasiado pequeñas para sentirlas, hasta que llegan a ser demasiado fuertes para romperlas.
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Las relaciones que están surgiendo entre civilizaciones variarán normalmente de lo distante a lo violento, situándose la mayoría de las veces entre ambos extremos.
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Forzosamente debe temer a muchos quien es temido por muchos.
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El que tenga mucho poder, úselo suavemente.
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Nada es más contrario a la curación que el cambiar frecuentemente de remedios.
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Una voluntad enérgica es el alma de todos los caracteres. Donde ella se encuentra hay vida; donde ella no existe, únicamente hay debilidad, impotencia y desaliento
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No hay espiritu perfectamente conformado si le falta sentido del humor.
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El único y verdadero espíritu de tolerancia consiste en tolerar conscientemente la mutua intolerancia
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Por medio de la justicia, la verdad se cierne sobre las ruinas de las opiniones que antiguamente gobernaban el mundo.
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Verdaderamente es venerable aquella ancianidad que no por las canas, sino por los méritos, blanquea.
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Nada puede hacerme daño excepto yo mismo; el mal que me agobia lo llevo conmigo y jamás sufro realmente sino por mi culpa
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El alma que se inquieta por el porvenir es grandemente desgraciada
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Nunca hizo rico al hombre el dinero, porque solamente le sirve para aumentar su codicia
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Compra solamente lo necesario, no lo conveniente. Lo innecesario, aunque cueste un solo céntimo, es caro