El hombre no vive, como las bestias salvajes, en un mundo de cosas meramente físicas, sino en un mundo de signos y símbolos.
Frases célebres sobre: mer. [Página 103]
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El mayor número de los males que afectan al hombre provienen del hombre mismo
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Cuanto más estudiamos la cuestión, tanto más estamos obligados a afirmar que la sociedad, en si, es responsable de las acciones antisociales cometidas en medio de ella; y que ningún castigo, ninguna cárcel y ningún verdugo puede disminuir el número de tal
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El número es el que rige las formas y las ideas, y la causa de los dioses y los demonios.
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Nada perece en el Universo; todo cuanto acontece en él no pasa de meras transformaciones.
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El mayor número de los males que sufre el hombre proviene del hombre mismo.
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Ninguna de las cosas humanas merece una gran ansiedad.
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En el alma de un esclavo no puede hallarse el menor resquicio donde pueda albergarse la virtud, y que ningún hombre sensato puede fiarse nunca de ellos. El más sabio de los poetas Homero declara así, refiriéndose a Zeus, nos dice: al hombre que cae en esc
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¡Ninguna cosa humana merece gran ansiedad!
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El hombre que es temido de muchos a muchos ha de temer
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Pero, ¿cómo -dije yo- podría contestar, oh, el mejor de los hombres, quien primeramente no sabe nada, y así lo confiesa, Sócrates.
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Es lo mejor, para todos los hombres y mujeres, no nacer; y lo segundo después de esto —la primera cosa que pueden conseguir los hombres— es, una vez nacidos, morir tan rápido como se pueda.
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Cultivad asiduamente la ciencia de los números, porque nuestro crímenes no son más que errores de cálculo.
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El silencio es la primera piedra del templo de la filosofía
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Somos semejantes a esos soldados que caen en el curso del ataque del que saldrá la paz. Dios no es vencido una primera vez por nuestra derrota, porque si bien parece que sucumbimos individualmente, el mundo, en el que revivimos, triunfa a través de nuestr
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El Amor...Por su ubicuidad, su fogosidad y el espectro innumerable de sus formas, esta extraña potencia ha intrigado y fascinado desde siempre a los maestros del pensamiento humano.
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El hombre de nuestro tiempo, más que inmoral es bruto. Le gustan las diversiones estúpidas y un poco infantiles, quiere comer, beber y lucir. Lo mismo les pasa a las mujeres.
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El primer deber de una esposa es aparentar ser feliz.
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Aunque apenas pueda resistir mis males, prefiero padecerlos a merecerlos.
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Quien todo lo puede ha de temerlo todo.