¿Dónde guardo la mirada que me diste alguna vez? A la primera persona
Frases célebres sobre: mer. [Página 190]
Hay un total de 4326 freses célebres sobre "mer" este sitio web. [Página 190]
-
-
Viviendo cada segundo la primera vez, sabiendo que me quisiste y todo aquello que me diste Aquello que me diste
-
Nuestro mundo es, entre otras cosas, una creación verbal. Más allá del dictamen del primer verso del evangelio de Juan, nuestra experiencia del mundo es una traducción de esa experiencia en palabras que la recrean con mejor o peor suerte.
-
El amor a las bibliotecas, como la mayor parte de los amores, hay que aprenderlo. El que entra por primera vez en una habitación hecha de libros no puede saber instintivamente cómo comportarse, qué se espera de él, qué se promete, qué se permite.
-
Me encanta ser un eterno efímero
-
Sólo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y no estoy tan seguro de la primera
-
Lo que sea que un hombre quiera hacer, debe primero hacerlo en su mente.
-
La primera condición de toda comunicación es el respeto.
-
Si una idea no es absurda al principio, entonces no merece la pena
-
Vivimos en el mundo cuando amamos. Sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida
-
Solamente una vida dedicada a los demás merece ser vivida
-
Que la solución de Newton resultó como primera aproximación,...
-
Tendremos el destino que nos hayamos merecido
-
Juventud, ¿sabes que la tuya no es la primera generación que anhela una vida plena de belleza y libertad?
-
Nada de lo verdaderamente valioso surge de la ambición o de un mero sentido del deber.
-
Los seres humanos no están condenados, por su constitución biológica, a aniquilarse o a estar a la merced de un destino cruel, infligido por ellos mismos
-
La suerte de la humanidad es, generalmente, la que ella se merece
-
El régimen democrático es la forma de vida política que da la mayor libertad al mayor número, que protege y reconoce la mayor diversidad posible.
-
La única manera de lidiar con este mundo sin libertad es volverte tan absolutamente libre que tu mera existencia sea un acto de rebelión.
-
Por dos causas pecamos: o por no ver aún lo que debemos hacer, o por no hacer lo que ya vemos no se debe hacer; lo primero es mal de ignorancia; lo segundo, de flaqueza.