La edad es sólo un número, algo para poner en los registros. El hombre no puede retirar su experiencia, debe usarla. Con la experiencia se logra más con menos energía.
Frases célebres sobre: mer. [Página 187]
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La novedad es madre de la temeridad, hermana de la superstición e hija de la ligereza
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El valor de las opiniones se ha de computar por el peso, no por el número de las almas. Los ignorantes, por ser muchos, no dejan de ser ignorantes. ¿Qué acierto, pues, se puede esperar de sus resoluciones?
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El político recto nada se arriesga en el camino y tiene poco que temer en el término
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¿Tal vez por eso manda usted a sus adversarios políticos a la cárcel? ... Lo encuentro muy lógico. Primero me encerraban ellos a mí. Ahora los encierro yo a ellos.
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Eso sí: tenía el genio fuerte y no consentía la más pequeña falta; pero su mucho rigor nos obligaba a quererle más, porque el capitán que se hace temer por severo, si a la severidad acompaña la justicia, infunde respeto, y, por último, se conquista el car
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La magia del primer amor consiste en nuestra ignorancia de que pueda tener fin.
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Aquellos que pueden dejar la libertad esencial por obtener un poco de seguridad temporal, no merecen, ni libertad, ni seguridad.
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La Democracia son dos lobos y una oveja votando sobre qué se va a comer. La Libertad es la oveja, armada, impugnando el resultado
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Hoy surgen muchos falsos ídolos. Si los cristianos desean ser fieles, no han de temer ir contracorriente.
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La conciencia que tiene precio no es más que una mercancía.
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Hubo una época primera, muy corta de tanteos, en la que ensayé todo, acuarela, pastel, óleo, y busqué distintos temas, hice desde ratones hasta paisajes, cabezas de mis compañeros del puerto y desnudos, hasta que al fin encontré mi mundo.
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Nunca el hombre ideó más perniciosos sinsentidos que en los tratados de comercio.
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Quiero enseñarles el verdadero secreto de ganar dinero, el método infalible de llenar las bolsas vacías, y de conservarlas siempre llenas: Todo el negocio estriba en la rígida observancia de sos reglas sencillísimas. He aquí la primera: sean la probidad y
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Aquellos que cederían la libertad esencial para adquirir una pequeña seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad.
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Si haces lo que no debes, deberás sufrir lo que no mereces.
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Un Papa no está sólo en la barca de Pedro, aun si es su primera responsabilidad y por esto quiero dar las gracias a todos los que me han acompañado. Nunca me he sentido sólo para cargar las alegrías y el peso del ministerio petrino
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El primer error que se comete en los negocios públicos es consagrarse a ellos.
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Al jugar al ajedrez entonces, podemos aprender: Primero, previsión...Segundo, prudencia...Tercero, cautela...Y al final, aprendemos del ajedrez el hábito de no ser desanimados por apariencias malas presentes en el estado de nuestros asuntos, el hábito de
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Cualquier sociedad que renuncie a un poco de libertad para ganar un poco de seguridad, no merecen ninguna de las dos cosas.