En un minuto de silencio a solas conmigo mismo, primero adquiero conciencia, de lo que estoy haciendo, y luego puedo elegir si voy a buscar un camino mejor.
Frases célebres sobre: mer. [Página 207]
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Unas veces conviene mirar primero por los demás, y otras veces es preferible cuidar primero de mí mismo. Lo bueno del asunto es que la manera de cuidar de mí mismo suele servir también para otros. Y hacer caso de los demás es una manera de hacerme caso a
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La primera condición para la inmortalidad es la muerte
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El primer requisito de la inmortalidad es la muerte.
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Entonces, por primera vez, tenía la sensación de hablar por mí mismo y por la época.
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El primer signo distintivo de ese arte es lo ilimitado, lo superlativo del mismo; un deseo de superación y un impulso hacia la inmensidad, que es adonde quiere llegar el demonio, porque allí está su elemento, el mundo de donde salió.
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Creo que la primera ley del siglo XIX impone a los que se meten a escribir, es la claridad.
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No veo más que una regla: ser claro. Procuro contar primero con verdad, segundo con claridad lo que pasa en un corazón.
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El amor es la única mercancía que se paga con una moneda acuñada por él mismo
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La riqueza de un paaís no la hace un pequeño número de fortunas colosales, sino la multiplicidad de fortunas mediocres
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Procura no emplear el tesoro de tu vida en odiar ni en temer.
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Primera muestra de una auténtica vocación política lo es, en todo tiempo, que un hombre renuncie desde el principio a exigir aquello que es inalcanzable para él.
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El amigo ha de ser como el dinero, que antes de necesitarle, se deber saber el valor que tiene primero.
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Usted mismo en primer lugar, la empresa segunda
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Yo quería ser el número uno en el mundo, no sólo Japón
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Nosotros no hacemos algo por la demanda o por el mercado. Con nuestra tecnología podemos crear la demanda y también podemos crear el mercado. La oferta crea su propia demanda
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No hagas nada que sea vergonzoso, ni en presencia de nadie ni en secreto. Sea tu primera ley... respetarte a ti mismo.
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El comercio es el igualador de las riquezas en las naciones.
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¡Ay madre! Cuando estemos satisfechos de comer, de hablar, de reírnos y maravillarnos, nos vamos cada uno a lo nuestro: yo a mi cama, donde distraído abro la esclusa intemporal del sueño, tú a tu tumba, donde susurra la hierba familiarmente con su voz de
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La honestidad intelectual es de primera importancia en el trabajo experimental.