El verdadero valor de un hombre se determina según una sola norma: en qué grado y con qué objetivo se ha liberado de su yo.
Frases célebres sobre: mina. [Página 15]
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Todo se fue terminando como una llama que se apaga lentamente,como un cariño que se pierde y no lo puedo aguantar. Flor de canela
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Así es como termina el mundo, no con una explosión, sino con un lamento.
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Aquí, en California, puedo ir, comprar una pistola y dispararme, pero no puedo hacerme un test de vitamina D sin permiso.
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Los sabios son los músicos que tocan lo que ellos pueden dominar.
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La clave para llegar a cada hombre, es su pensamiento. Firme y desafiante, él tiene un timón al que obedece, el cual es el ideal por el que todos los hechos se determinan. La única manera de cambiarle de parecer es mostrarle un ideal que supere al suyo.
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Lo que determina el valor de una religión o filosofía es la cantidad de cosas que puede explicar.
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Todo libro que ha sido echado a la hoguera ilumina al mundo.
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Dadme un banco y dominaré el mundo.
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Tendrias que caminar 1000 millas en mi lugar, solo para ver, que es ser como yo.
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Bueno, sí, soy un criminal y hice un par de cosas que no debí haber hecho, pero todavía soy un ser humano, y la gente comete errores.
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Lo que de fantasía hay en la película sobre La Historia Interminable apenas supera el nivel de un club nocturno del montón.
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El cristianismo, especialmente el protestantismo, es la religión adecuada a una sociedad en la que predomina la producción de mercancías.
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La religión no es más que un reflejo fantástico, en las cabezas de los hombres, de los poderes externos que dominan su existencia cotidiana. Un reflejo en el cual las fuerzas terrenas cobran forma de supraterrenas.
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El sabio no se esforzará en dominar el arte de la retórica y no intervendrá en política ni querrá ser rey.
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Llegará un momento en que creas que todo ha terminado. Ese será el principio.
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Límite de la grandeza de los placeres es la eliminación de todo dolor. Donde exista placer, por el tiempo que dure, no hay ni dolor ni pena ni la mezcla de ambos.
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Las mezquitas son nuestros cuarteles, las cúpulas nuestros cascos, los minaretes nuestras bayonetas y los creyentes nuestros soldados
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¡En qué patéticos esclavos nos convertimos por el poder dominante de la gravedad sobre todas las cosas de la tierra! ... Nuestro único consuelo es que no podemos solucionarlo. No es fallo nuestro: nos guste o no, tenemos que obedecer a la gravedad, nuestr
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La dama de luto camina entre los escombros multicolores. Sospecha de espejismo.