Ella vive de pie sobre mis párpados, sus cabellos están entre los míos, tiene la forma exacta de mis manos y el color de mis ojos que la miran.
Frases célebres sobre: mir. [Página 67]
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Mientras dormía todo lo asombraba, jugaba ardorosamente, miraba, oía. Su última palabra: Si volviera a empezar, te encontraría sin buscarte.
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Hay en el perfume una fuerza de persuasión más fuerte que las palabras, el destello de las miradas, los sentimientos y la voluntad. La fuerza de persuasión del perfume no se puede contrarrestar, nos invade como el aire invade nuestros pulmones, nos llena,
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A mí no me miran tantos ni en toda una temporada.
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Hay preguntas que se contestan negativamente a sí mismas por el mero hecho de formularlas. Y hay ruegos cuya completa inutilidad se manifiesta cuando uno los expresa y mira a los ojos a otra persona.
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A no ser por la mirada de sus ojos, feroces por naturaleza, y por su corpulencia de criminal, hubiera creído tener ante mí a uno de esos trabajadores del puerto que se llaman vagoneros, hombres muy aficionados a la bebida y feroces para el amor en los día
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La educación es una cosa admirable, pero es bueno recordar de vez en cuando, que nada que valga la pena saber puede ser enseñado.
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Admiro a los hombres que han pasado de los setenta; siempre ofrecen a las mujeres un amor para toda la vida
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¡Sepanlo todos! Cada hombre mata lo que ama: unos, con mirada cruel; otros, con palabras amorosas; el cobarde, con un beso, y el valiente, con la espada.
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En cuanto a los pobres virtuosos, uno puede compadecerlos, por supuesto, pero es imposible admirarlos.
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Todo hombre mata aquello que ama. Unos lo hacen con una mirada cruel; otros con una palabra halagadora. El cobarde lo hace con un beso; el valiente, con un cuchillo.
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El mundo mira con desconfianza todo cuanto tiene la apariencia de una vida conyugal feliz.
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Para dormirme cuento mis defectos
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Todos estamos en las alcantarillas, pero algunos miramos a las estrellas.
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La educación es algo admirable, sin embargo, es bueno recordar, que nada que valga la pena se puede enseñar.
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No dudes de disfrutar del vino y de las mujeres, pues tarde que temprano tendrás que dormir bajo la tierra, y no le cuentes esto a nadie. La amapola marchita no vuelve a florecer
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Dondequiera que miro no veo otra cosa que reminiscencias de la muerte
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Mira y escucha. Una rosa tiembla, agitada por la brisa, y el ruiseñor le canta un himno apasionado.
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La educación es una cosa admirable, pero es menester recordar de vez en cuando, que ninguna cosa valiosa para el conocimiento se puede enseñar.
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Y eché una última mirada a los hermosos pechos medio visibles, a los maravillosos hombros y a los brazos infantiles. Mientras regresaba a mi mesa sentía en lo más hondo con una sensación de victoria que, como una ola gigantesca que golpea la orilla, la fe