El más cercano a la perfección es quien, con penetrante mirada, se declara limitado.
Frases célebres sobre: mira. [Página 54]
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Pensar es más interesante que saber, pero menos interesante que mirar.
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Un psiquiatra es un hombre que va al Folies Bergère y mira... a los espectadores.
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Se ve a algunas personas equivocarse en la admiración hasta el grado de alabar en una obra la materia de la que ella pretende ser el antídoto.
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El hombre nunca mira al cielo porque siempre lo tiene a la vista.
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La peor tragedia para un poeta es ser admirado por ser malinterpretado.
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La gran tragedia de un poeta consiste en ser admirado por aquello precisamente que todos interpretan mal.
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El poeta no pide admiración, él quiere ser creído.
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Cuando un mono se mira al espejo, ve un mono. En eso son superiores a los humanos
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No podría decirte qué momento, qué lugar, qué mirada o qué palabra sirvieron de base. Hace ya demasiado tiempo. Lo que sí sé decirte es que para cuando me di cuenta ya estaba metido hasta el cuello.
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La imaginación de una mujer es excesivamente rápida. En un momento salta de la admiración al amor y del amor al matrimonio
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Cuando encuentras bebés de chimpancés huérfanos, te llegan al corazón. Hemos creado zonas seguras para ellos porque no podemos darles la espalda, porque estos pobres huerfanitos llegan y te miran de tal forma que no puedes decir: lo siento, tengo demasiad
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La emoción trágica, efectivamente, es una cara que mira en dos direcciones: hacia el terror y hacia la piedad, y ambos son fases de ella.
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¡Qué rápido contacto el de tus ojos con mi mirada!
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En mis labios te sé, te reconozco, y giras y eres y miras incansable y toda tú me suenas dentro del corazón como mi sangre.
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¿Qué puedo hacer si puedo hacerlo todo y no tengo ganas sino de mirar y mirar?
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Los hombres miran a las mujeres para verlas; las mujeres miran a los hombres para ser vistas
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Se marchó bajo la lluvia. Sin decir palabra. Sin mirarme. Y me cubrí la cara con las manos. Y lloré.
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Déjate convencer, duerme esta noche conmigo. Que el amor se encuentra antes si se busca. Mira que casualidad si yo fuera tu hombre y la duda de haberte dado luz no te deja dormir nunca.
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¡Lo que sentía era tan nuevo y tan dulce! Seguía sentado, mirando un poco hacia atrás, sin moverme, y sólo de vez en cuando me reía calladamente, recordando algo, o me estremecía al pensar que estaba enamorado, que lo que sentía era el amor.