La vida es larga cuando es miserable, pero breve cuando es feliz.
Frases célebres sobre: miser. [Página 10]
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La opulencia tiene su miseria: es cobarde y se apega a la vida
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El hombre que pide a los dioses la muerte es un loco: no hay en la muerte nada tan bueno como la miseria de la vida.
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Sólo cuando una casa arde se ve toda la miseria que había dentro. Entonces, hasta el rey se entera de que ha convivido con las ratas.
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Quien vive entre los deleites y los vicios ha de expiarlos luego con la humillación y la miseria.
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No he recibido del cielo un temperamento optimista. Nadie percibe en mayor grado que yo lo miserable que es la condición de la vida. No creo en nada, ni en mí siquiera, lo que no es corriente.
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Mi madre me esperaba en la estación. Lloró al verme regresar. Tú lloraste al verme partir. ¡Tan miserable es nuestra condición que no podemos desplazarnos de un lugar a otro sin que cueste lágrimas para ambas partes!
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El hombre con todo su genio y todo su arte, no es más que un miserable imitador de algo más elevado.
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El contemplar una vida que una pasión violenta -de la índole que sea- ha vuelto miserable es siempre algo más instructivo y altamente moral. Eso rebaja, con una ironía aullante, tantas pasiones banales y manías vulgares, que uno queda satisfecho al pensar
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La miseria, al lado de la sobreproducción, da la medida del atraso de la ciencia económica.
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Uno es capaz de llorar a cántaros hasta en una miserable obra de teatro. Las lágrimas no prueban de ninguna manera la honestidad o el afecto.
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¡La misericordia se otorga, no se gana! Se concede a los mendigos: ¡no la compra la virtud!
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Pueblo miserable, yo os compadezco; ¡algún día tendréis más dignidad!
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En efecto, un país se considera tanto más desarrollado cuanto más sabias y eficientes son las leyes que impiden al miserable ser demasiado miserable y al poderoso ser demasiado poderoso.
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La miseria es una enfermedad que si no se cura a los treinta, se hace crónica.
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Entre las miserias de nuestra vida en la tierra, el suicidio constituye el más preciado don que Dios ha concedido al hombre.
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Hasta que los filósofos se encarguen del gobierno o los que gobiernan se conviertan en filósofos, de modo que el gobierno y la filosofía estén unidos, no podrá ponerse fin a las miserias de los Estados.
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La maldad contiene los motivos de su propio tormento. Es un maravilloso artesano de una vida miserable.
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Reza, espera y no te preocupes. La preocupación es inútil. Dios es misericordioso y escuchará tu oración... La oración es la mejor arma que tenemos; es la llave al corazón de Dios. Debes hablarle a Jesús, no solo con tus labios sino con tu corazón. En rea
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Era, en general, toda la gente que allí habitaba gente descentrada, que vivía en el continuo aplanamiento producido por la eterna o irremediable miseria...