Cuando me muera, voy a ver el revestimiento del mundo. La otra cara, más allá de las aves, las montañas, la puesta de sol.
Frases célebres sobre: montaña. [Página 4]
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El lugar se encontraba a cierta distancia de las montañas. Las flores de la ciudad ya habían desaparecido, puesto que era a finales del tercer mes, pero en las montañas los cerezos estaban en plena floración, y cuanto más se alejaba Genji, más encantadore
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Nuestros pechos serán murallas donde se estrellen sus hordas, pues tengo la firme convicción de que cuando hallan matado al último de mis soldados, más de un batallón de los de ellos habrá mordido el polvo de mis agrestes montañas
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Su pálida frente es un mapa confuso: la abultan montañas de hueso, que forman lo raro, lo inmenso, lo espeso de todos los siglos del tiempo difuso.
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El trazado del ferrocarril obedecía los caprichos de la sierra, yendo unas veces adherido a las faldas de la montaña, otras suspendido sobre los precipicios, evitando los ángulos bruscos por medio de curvas atrevidas, penetrando en gargantas estrechas,
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No son las montañas que todavía tienes que escalar lo que te agota. Es la piedrita en el zapato.
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Si el enemigo piensa en la montaña, imponle el mar; y si él piensa en el mar, imponle la montaña. Éste es el Camino de la estrategia. Esto es propio para que lo investigues cuidadosamente.
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La gente cree que el cielo es un jardín del edén, un sitio donde se flota entre nubes y no se hace nada entre ríos y montañas. Pero un paisaje sin estímulos carece de significado.
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Del mismo modo que existe una ecología del mundo natural, en los bosques, montañas y mares, hay también una ecología del mundo de las abstracciones mentales, las ideas y el pensamiento creado por el hombre.
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Entre el mar -a donde nunca fui- y el viento que corre desnudo en las montañas, emplumado de palabras invento mi camino.
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Guatemala tiene un río pensativo y otro que se tiñó de sangre... Tiene un volcán de agua, otro de fuego y una montaña de huesos y cadáveres.
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¡No me importan los motivos económicos ni las finalidades utilitarias! Pero. ¡Oh...SI...¡ La blanca altivez de las montañas, que invaden el horizonte bajo un azul absorto y sin arrugas.
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Toda institución reposa sobre una montaña de secretos.
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Más blanco que las piedras de la montaña rocosa el viento de otoño.
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El sol se levanta sobre el sendero a la montaña ll perfume de los ciruelos.
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Las montañas y el jardín se van adentrando hasta mi habitación en verano.
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Sobre las hojas verdes que cubren la montaña el sol pasea.
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Una extremidad apoyado sobre la montaña el río celeste.
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Un canasto de flores abandonado y nadie en las montañas en primavera.
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Mi padre cultivaba mandarinos y yo me instalé en una cabaña en la montaña y empecé a vivir una vida muy simple y primitiva. Pensé que si aquí como cultivador de mandarinas y cereales, podía realmente demostrar mis pensamientos el mundo los reconocería com