Cuando podamos aventar el temor a la muerte y renunciar a todo deseo de dominar al más humilde de nuestros semejantes, podremos vivir en paz y felicidad. Y esta es la finalidad ultima: no creer, ni sufrir, ni renunciar; sino aceptar, gozar, realizar la an
Frases célebres sobre: mor. [Página 282]
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Luchamos porque estamos demasiado estrechamente atados, porque vivimos en condiciones de esclavitud económica y de ambición moral. Hasta tanto no sea aflojadas nuestras ligaduras, no podrán triunfar finalmente el deseo de creación sobre el deseo de destru
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No hay moral en torno a la tecnología. La tecnología expande nuestras formas de pensar sobre las cosas, amplía nuestras formas de hacer las cosas.
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El amor es el río de la vida en el mundo.
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No hay amistad ni amor como la de los padres para el niño.
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Nunca conocemos el amor de un padre hasta que nosotros mismos nos convertimos en padres.
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De todas las músicas que conducen al cielo, la de un corazón enamorado es la que llega más rápido.
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El tiempo es el gran igualador, incluso en el campo de la moral.
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De haber sido yo un literato, hubiese podido quizá moralizar sobre la futileza de toda ambición.
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La restauración de los derechos de la memoria es un vehículo de liberación ... Sin la liberación del contenido reprimido de la memoria, sin la liberación de su poder liberador; la sublimación no represiva es inimaginable ... El tiempo pierde su poder cuan
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La indiganción moral es la estrategia tipo para dotar al idiota de dignidad.
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Nadie puede ser perfectamente libre hasta que todos sean libres, nadie puede ser perfectamente moral hasta que todos sean morales, nadie puede ser perfectamente feliz hasta que todos estén contentos.
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La moral no sabe nada de fronteras geográficas o distinciones de raza.
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Inmortales, mortales, inmortales. Nuestra vida es la muerte de los primeros y su vida es nuestra muerte.
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El puritanismo es el temor espantoso de que alguien pueda ser feliz en alguna parte.
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Este capitán era uno de esos valiosos mortales que se encuentran en todo tipo de profesiones, aun en las más humildes; esa clase de persona a la cual todo el mundo está de acuerdo en llamar un hombre respetable.
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Amor mío, no sé cómo decirte que la vida se ofrece ahora ante nosotros como una interminable tarde de estío, una de estas tardes de Italia, con esa especie de flotante neblina dorada y las sombras que comienzan a invadirlo todo con la divina delicadeza de
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La vida es mejor porque en ella existe el amor. La muerte es buena, pero en ella no existe amor.
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El único pecado mortal que conozco es el cinismo.
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Quien por un amor muy grande lo que finalmente es una locura muere, renace para ya no conocer ni amor ni odio, sólo para gozar