A nadie se le reprimió por cómo pensaba, sino por lo que hacía. Companys no era inocente. Ni tampoco las Trece Rosas, unas jóvenes estalinistas.
Frases célebres sobre: nad. [Página 176]
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Este voto la humanidad lo debe a los cientos de millares de personas que, sin culpa propia alguna, a veces sólo por razones de nacionalidad o de raza, se ven destinados a la muerte o a un progresivo aniquilamiento.
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Nada se pierde con la paz; todo puede perderse con la guerra.
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Las industrias humanas no valen nada sin el auxilio divino.
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Derechos escritos, nada más escritos, son burlas a los pueblos, momificadas en Códigos
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Cada descubrimiento y progreso, cada incremento en la riqueza de la humanidad, se origina en el conjunto del trabajo manual y cerebral de ayer y hoy. Entonces, ¿Qué derecho tiene nadie de apoderarse de una partícula de ese todo y decir: Esto es mío y no v
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Es la realización de un sueño demencial, en el que uno manda, nadie piensa, todos caminan siempre en fila, todos obedecen hasta la muerte, todos dicen siempre sí.
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Si pudiese encerrar a todo el mal de nuestro tiempo en una imagen, escogería esta imagen, que me resulta familiar: un hombre demacrado, con la cabeza inclinada y las espaldas encorvadas, en cuya cara y en cuyos ojos no se puede leer ni una huella de pensa
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Estimo mucho a las personas que conozco. De aquí que no trate de conocer a nadie.
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Servid cien veces, negaos una, y nadie se acordará más que de vuestra negativa.
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No habléis mal de nadie, ni siquiera de vuestros enemigos.
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No habléis mal de nadie, ni siquiera de nuestros enemigos.
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Nada perece en el Universo; todo cuanto acontece en él no pasa de meras transformaciones.
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Nadie puede gozar de una dicha perpetua
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Nadie dice que en envidioso.
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Nadie puede ser justamente envidiado.
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¡Cuán cierto es que la fortuna está muy fuera del alcance del juicio humano, y que respecto a ella nada sirven nuestros raciocinios!
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Y resulta evidente que ningún arte ni gobierno dispone lo provechoso para sí mismo, sino que, como veníamos diciendo, lo dispone y ordena para el gobernado, mirando al bien de éste, que es el más débil, no al del más fuerte.
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..., si se aspira a que una ciudad se desenvuelva en buen orden, hay que impedir por todos los medios que nadie diga en ella que la divinidad, que es buena, ha sido causante de los males de un mortal...
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Tampoco hay nada menos apropiado para los guardianes que la embriaguez, molicie y pereza.