Las mujeres abandonadas son las que simplemente aman; las conservadoras son las que saben amar.
Frases célebres sobre: nad. [Página 196]
Hay un total de 7758 freses célebres sobre "nad" este sitio web. [Página 196]
-
-
La conciencia, amigo, es uno de esos bastones que todo el mundo coge para apalear a su vecino, pero que nunca nadie hace servir para sí mismo.
-
Un libro hermoso es una victoria ganada en todos los campos de batalla del pensamiento humano.
-
El objeto del castigo es la prevención del mal; nunca impulsará a nadie al bien.
-
Las mujeres abandonadas son las que simplemente aman; las conservadas son las que saben amar
-
La vida no regala nada a los mortales, sin un gran esfuerzo
-
Un viajero no ve nada a fondo: su mirada resbala sobre los objetos sin penetrarlos
-
En el naufragio de la embriaguez, puede observarse que lo único que sobrenada es el amor propio.
-
Los trajes están hechos para poder enseñar todo y no dejar ver absolutamente nada
-
Gente hay que tiene sus ideas por originales como si nadie las hubiese tenido antes, como si el mundo estuviera recién terminado y el hombre aún no hubiese tenido tiempo de pensar
-
Lo que el genio tiene de bello es que se parece a todo el mundo y nadie se le parece
-
Hay personas que no pueden contar con nada, ni siquiera con el azar, pues hay existencias sin azar
-
Si nada te parece delicioso sino el amor y la holganza, vive ocioso y amando
-
Los buenos aborrecen el vicio sólo por amor a la virtud. Tú no te harás culpable de nada por temor al castigo
-
No hay nada inaccesible a los mortales.
-
Elegancia es la ciencia de no hacer nada igual que los demás, pareciendo que se hace todo de la misma manera que ellos.
-
No escuchar al que nos habla, no sólo es falta de cortesía, sino también de menosprecio. Atiende siempre al que te hable; en el trato social nada hay tan productivo como la limosna de la atención
-
Hemos aprendido a volar como los pájaros y a nadar como los peces, pero no hemos parendido el sencillo arte de vivir juntos como hermanos.
-
Nadie se nos montará encima si no doblamos la espalda.
-
No admito que mi doctrina pueda ser juzgada por nadie