Escúchame bien. Correr aventuras es emocionante, intenso. Pero nada, ¿Me oyes?, nada vale tanto como para dar la vida por ello. Nada. No lo olvides nunca.
Frases célebres sobre: nad. [Página 278]
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Está claro que los humanos no son la raza más adecuada para gobernar un mundo. No son lo bastante listos, ni saben cuidarlo bien. Se nutren de su planeta, pero no dan nada a cambio. Son una plaga.
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Mi destino es la magia. Si para ello he de seguir sola...Muy bien. Que así sea. No necesito a nadie más. A nadie en absoluto.
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Del mismo modo, tampoco la idea de la necesidad histórica menoscaba en nada el papel del individuo en la historia: toda la historia se compone precisamente de acciones de individuos, que son indudablemente los actores.
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Evidentemente, el cálculo por categorías juridicas solo encubre las enormes diferencias existentes. Es claro, por lo mismo, que no sirve para nada.
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Nosotros no decimos al mundo: deja de luchar, toda tu lucha no vale de nada. Nosotros le damos la verdadera consigna de lucha.
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La victoria de la revolución será la dictadura del proletariado y el campesinado.
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Es cierto que la libertad es algo precioso, tan precioso que debe ser racionada cuidadosamente.
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Nada constituye una diversión tan perfecta como un cambio total de ideas
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Nadie puede continuar siendo un rebelde sin acabar siendo un autócrata.
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Nada es más fácil de conseguir en nuestra ciudad como una muerte o una desaparición.
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El secreto mejor guardado es el secreto que todos conocen y del que nadie habla.
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Que nada me pertenezca. Sólo la paz del corazón y el frescor del aire.
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Nada se pierde, dulce ser, nada se pierde nunca, no se agota la palabra no dicha, más se escucha. Permanece la música que manda el silencio, el eco está por doquier, pájaro que llamar nadie sabe.
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Como todos los jóvenes arranqué para ser un genio, pero afortunadamente la risa intervino.
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Cuando dos personas son siempre de la misma opinión, ambos no sirven para nada.
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Espérame y volveré a despecho de mil muertes. Los que no me esperaban quizá dirán: Tuvo suerte. Ellos no comprenderán que en el rigor del combate tu esperar me salvó. Mas cómo sobreviví, sólo tú y yo lo sabremos, pero tú supiste esperar como nadie esperó.
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Ya no cabe ninguna duda de que los seres humanos de la época de Shakespeare eran menos complejos y divididos que ahora; la vida moderna ha influido, cambiado y refinado al ser humano.
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Tengo también mucho de qué arrepentirme, pero me consuela pensar que es un sentimiento que dura más que la reflexión y, aunque me desazona haber malgastado tiempo, esa precariedad es lo que, al fin y al cabo, ha terminado abonando mi poesía.
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No hace falta defender siempre la misma opinión porque nadie puede impedir volverse más sabio.