Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia
Frases célebres sobre: nave. [Página 8]
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Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación
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Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios
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Menester es que unos caminen y otros naveguen; unos rían y otros lloren; unos sean buenos y otros malos; que por esta variedad es la naturaleza más hermosa
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Así está el asunto: si va a haber barcos suficientes de modo que por su número nadie se quede aquí, nosotros zarparemos; pero si unos van a tener que quedarse y otros van a navegar, no embarcaremos en los barcos.
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Bienaventurados los jóvenes, porque ellos heredarán la deuda nacional
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No hay pasajeros en la nave espacial tierra: todos somos tripulantes
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En la nave espacial Tierra no hay pasajeros, todos somos tripulación.
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En busca de la ballena habíamos estado navegando por el Ecuador a unos veinte grados al oeste de las Galápagos; y toda nuestra faena, después de determinado nuestro derrotero, fue ajustar las vergas y mantenernos a favor del viento: el buen barco y la con
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Ningún pesimista ha descubierto nunca el secreto de las estrellas, o navegado hacia una tierra sin descubrir, o abierto una nueva esperanza en el corazón humano.
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Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados.
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¡Oh bienaventurado, que sin ira, sin odio, en paz estás, sin amor ciego, con quien acá se muere y se suspira, y en eterna holganza y en sosiego vives y vivirás cuanto encendiere las almas del divino amor el fuego!
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Igual que el navegante a quien el fuerte viento desalienta mira a dos luces del nocturno cielo, lo mismo, en mi tormenta de Amor, miro en dos luces al brillante signo en el que hallo mi único consuelo.
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Supieron despertar a mi alma grave. Vos manejáis con una y otra llave mi corazón, y de ello estoy contento, dispuesto a navegar a todo viento, que es cuanto hacéis por dulce honor tenido.
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Todo poco a poco va dejando de importar, todo menos esos paraísos en el mar y navegar y navegar y navegar.
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Con viento mi esperanza navegaba; perdonóla la mar, matóla el puerto.
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El caminante que sube a una montaña se vuelve dueño de sí mismo y responsable de su propia vida: no está sometido a los caprichos de los elementos como el navegante aventurero sobre los mares; menos aún como el viajero transportado en ferrocarril, simple
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Los vientos y las olas están siempre a favor del navegante más capacitado
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Los vientos y las olas están siempre al lado de los navegantes más expertos
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Los vientos y las olas están siempre de parte de los navegantes expertos.