La obsesión del nacimiento, al transportarnos más acá de nuestro pasado, nos hace perder el gusto por el futuro, por el presente y hasta por el pasado.
Frases célebres sobre: nue. [Página 232]
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Dios ha explotado todos nuestros complejos de inferioridad, comenzando por nuestra incapacidad de creer en nuestra propia divinidad.
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¿Qué sería de nuestras tragedias si un insecto nos presentara las suyas?
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No son los males violentos los que nos marcan, sino los males sordos, los insistentes, los tolerables, aquellos qué forman parte de nuestra rutina y nos minan meticulosamente como el tiempo.
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Se dicen que las nuevas generaciones serán difíciles de gobernar. Así lo espero.
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Para Dios, todo deseo nuestro es como una oración.
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Se dice que las nuevas generaciones serán difíciles de gobernar. Así lo espero
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Juntos compartimos los azares de la guerra, la desolación de nuestros hogares, el derramamiento de sangre de nuestros hermanos, y los toques marciales de los clarines de la victoria
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El reguero de pueblos que ha presenciado nuestros esfuerzos contestará con voces de clarín anatematizando a la legión de traidores científicos que aun en las pavorosas sombras de su derrota, forjan nuevas cadenas para el pueblo o intentan aplastar la reiv
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Aquellos ojos apagados que parecían no tener vida pero que no se perdían nada. Después de tres condenas, uno no sale, se pone ropa nueva y se convierte en una persona normal.
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Entenderás que el mero hecho de beber supone una violación de la libertad condicional de Beaumont. Da lo mismo que llevara una pistola. Sacarán de nuevo el cargo de posesión de armas.
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Me encanta la idea de la retroalimentación y una vía de doble sentido, algo que es muy, muy moderno. Aunque creo que a veces sabemos demasiado sobre nuestros ídolos y eso arruina el sueño. Así que, como todo, tiene que ser utilizado con cuidado.
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En esta nueva era, lo que te hace libre es el conocimiento, no el trabajo.
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Nadie puede hacernos sentir inferiores sin nuestro consentimiento.
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¿Cuándo serán nuestras conciencias lo suficientemente sensibles como para impedir la miseria humana en lugar de vengarla?
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Tal vez la naturaleza es nuestra mejor garantía de inmortalidad.
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Las mujeres son como los tés. No sabemos nuestra verdadera fuerza hasta que se encuentran en el agua caliente.
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Todos se pusieron allí de monumentos, y allí se quedaron sin moverse. Luego llegó la nueva moda y todos comenzaron a temblar de nuevo.
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Nos quedaban provisiones. Pero nunca se comía hasta satisfacer el hambre. Economizar era nuestro lema, economizar para el día siguiente. El día siguiente podía ser peor todavía.
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Recordemos a los que sufrieron y perecieron en ese entonces, a los que cayeron con armas en sus manos y a los que murieron con oraciones en sus labios, a todos los que no tienen tumbas: nuestro corazón sigue siendo su cementerio.