Nunca he visto caras, porque he mirado a la gente en el ojo, sólo vi sus miradas.
Frases célebres sobre: nunc. [Página 110]
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Nunca te arrepientas de nada. Todo pasa por una razón
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El sabio no dice nunca todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice.
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Espera hasta la noche, cuando se dispone de más tiempo y se ha terminado el trabajo del día. Entonces, disfruta de una buena comida con los amigos, y no hables nunca de negocios mientras se come
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Los efectos del amor o de la ternura son fugaces, pero los del error, los de un solo error; no se acaban nunca, como una cavernícola enfermedad sin remedio.
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Un poco de ingenuidad nunca se aparta de mí. Y es ella la que me protege
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La naturaleza nunca hace nada sin motivo
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Tal vez yo nunca aprenda todas las lecciones necesarias, pero tendré en la conciencia que las verdaderas enseñanzas ya estan grabadas en mi interior
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Si te falta dinero, tómalo prestado. Y no pidas nunca préstamos pequeños; pide prestadas grandes cantidades, pero devuélvelas siempre con rapidez
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Tú sueñas, ay, tú duermes, tú conoces el día; tú me dices adiós y adiós es nunca.
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Lo que dicen las palabras no dura. Duran las palabras. Porque las palabras son siempre las mismas y lo que dicen no es nunca lo mismo.
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Dios mío, casi no he creído nunca en ti, pero siempre te he amado.
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No hay que prestar atención a quienes nos aconsejan, so pretexto de que somos hombres, no pensar más que en las cosas humanas y, so pretexto de que somos mortales, renunciar a las cosas inmortales.
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Si nunca me olvidase de nada de lo que hay en vos, nunca hallaría nada nuevo en vos.
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Nunca se alcanza la verdad total, ni nunca se está totalmente alejado de ella.
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Aquí yace un simple estudiante de la vida que nunca se graduó
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No quiero decir nada, pero mis espías anuncian lluvia en una vuelta
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Nunca pensé que un momento de descanso nos fuese tan funesto.
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Callad, amantes, y ocupad el labio con el beso. No pronunciéis palabras vanas mientras se busca vuestro corazón en otro pecho, jadeante y pobre como el vuestro, ya al filo de la aurora
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El hecho de que aceptaras a mujeres en Carcavelos, advirtiendo que me acostaba con ellas y sin hablar de eso, sin hablar nunca de eso a pesar de que eso te angustiaba, irritada contigo porque eras incapaz de vislumbrar que era a ti a quien necesitaba, que