La guerra no excluye la paz. La guerra tiene sus momentos apacibles. Satisface todas las necesidades del hombre, comprendidas las pacíficas. Estamos organizados así, si no la guerra sería inviable
Frases célebres sobre: odas. [Página 91]
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La hipótesis concuerda con todas las observaciones importantes conocidas y sugiere experimentos u observaciones que darán un resultado, si la hipótesis es verdadera, y otro si la hipótesis es falsa. Este es el ideal.
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Ha dormido con todas las estrellas masculinas de la MGM, menos con Lassie.
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El orgullo contrapesa todas las miserias. O bien las ocultas o, si las descubre, se glorifica a sí mismo por haberlas conocido.
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Todas las cosas ocultan algún misterio; todas las cosas son velos que ocultan a dios.
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Entre nosotros y el cielo o el infierno, no hay otra cosa que la vida, que es la más frágil de todas las cosas.
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Llevo conmigo todas mis cosas
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Las pasiones son como los vientos: son necesarios para poner en movimiento todas las cosas, aunque con frecuencia originan huracanes
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La muerte os espera en todas partes; pero, si sois prudentes, en todas partes la esperáis vosotros
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Estoy de acuerdo en que todas las buenas fotografías son documentos, pero también sé que todos los documentos no son buenas fotografías. Además, un buen fotógrafo no se limita al documento, sino que prueba, descubre.
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No os toméis la vida demasiado en serio; de todas maneras no saldréis vivos de ésta
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Sólo los que saben poco quieren mostrar en todas partes lo que saben
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Cuanto hice y cuanto conseguí, a mi barrio se lo debo. De ahí el impulso irrefrenable que inspiró mis fundaciones, todas ellas afincadas en La Boca. Por eso mis donaciones no las considero tales, sino como devoluciones. Le devolví a mi barrio buena parte
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Todas las guerras son incomprensibles, caras y muy malas.
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La energía y la perseverancia conquistan todas las cosas.
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Todas las mujeres deberían casarse, y ningún hombre.
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Clara, bella y perfumada, era una tarde serena, de esas tardes en que el cielo todas sus galas ostenta, en que la brisa y la flor nos hablan con voz secreta, en que las bellas inspiran, en que medita el poeta, en que el infame se esconde, en que el pueblo
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Ahora apareces, resucitada tú entre todas las muñecas, con vestido de alma, a poblar mi jardín de niños muertos que juegan con la noche al escondite.
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Dios es la causa inmanente y no transeúnte, de todas las cosas.
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Tu amor por el abrazo ha despertado a todas las durmientes. Tu sonrisa es un lazo de promesas urgentes tras la voraz caricia de los dientes.