A esa patria de Washington, Lincoln, Bolívar y Martí, queremos hoy decirle: ¡Oh, América! Otros pueblos, hijos tuyos también, te ofrendan sus grandezas. ¡La pequeña Costa Rica desea ofrecerte siempre, como ahora, junto con su corazón, su amor a la civilid
Frases célebres sobre: ofrenda.
Hay un total de 16 freses célebres sobre "ofrenda" este sitio web.
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Y en el Reino de los judíos , durante el reinado sacerdotal de Dios, los diezmos y ofrendas constituián todo el ingreso público.
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El Amor no se guarda, La paciencia no se economiza, la tolerancia se sostiene, el impulso se domina y la Naturaleza Divina se ofrenda.
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Miles y miles de mártires han ofrendado heroicamente su vida en aras de los intereses del pueblo. ¡Mantengamos en alto su bandera y avancemos por el camino teñido con su sangre!
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Para poder poner ante tus plantas la ofrenda de mi vida y de mi amor, con alma, sueños rotos, risas, lágrimas, hice mis versos yo.
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El sufrimiento de los males físicos y morales es la ofrenda más digna que puedes hacer a aquel que nos ha salvado sufriendo
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Cuando el corazón se agita, se ofrenda rutinariamente. Por eso, sólo el sabio es capaz de agotar el sentido de la ofrenda.
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Conocer el mundo es, para el hombre de las culturas superiores, una verdadera necesidad, algo que se compenetra con su propia existencia, una ofrenda que cree deberse a sí mismo y a su vida.
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Yo quisiera correr entre las sombras, y llevando en las manos apretadas el deseo de un año en cada dedo. Cual si llevara ofrendas, de flores y de espigas, hasta ti.
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La arquitectura no tiene presencia. Una obra es una ofrenda al Santuario.
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Múltiples son nuestras caricias y deliciosas ofrendas, el mar en tempestad es un eco de mi sangre en ebullición.
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Todos los gestos de mi cuerpo y de mi voz para hacer de mí la ofrenda, el ramo que abandona el viento en el umbral.
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Por el río en invierno flotan a la deriva las ofrendas florales del Buda.
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La religión no admite, no puede admitir, un hombre libre. Solamente acepta el homenaje de los postrados, y desprecia las ofrendas de los que se alzan erguidos.
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La ofrenda más aceptable por Dios mismo, proviene de un corazón agradecido y lleno de alegría.
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Mi ofrenda es toda tuya en la simiente que secaron los rayos de tus soles.