Siempre creí que este país merecía ser distinto. Que un día íbamos a unirnos todos y el destino cambiaría. Recuerdo los barrios obreros de esta ciudad cuando llegábamos con las banderas rojas, y la gente se iba reuniendo y se iban logrando cosas. Cuando e
Frases célebres sobre: oja. [Página 25]
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Cuando la hoja del bosque cae sobre los prados, cuando el viento nocturno la arrebata a los valles, yo quisiera también ser esa hoja caída: ¡Arrastradme como ella, aquilones, borrascas!
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Una vez logré esconder una de esas mismas cápsulas rojas bajo la lengua, hice ver que me la tragaba y después la abrí en el armario de las escobas. Por un instante, antes de que todo se convirtiera en polvillo blanco, logré ver que contenía un elemento el
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Era el amanecer. Los árboles de ginkgo a ambos lados estaban cubiertos de hojas oscuras, cada una hinchada por toda al agua absorbida.
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Los árboles del bosque profundo y oscuro se estremecen, agitan sus hojas como envoltorios de papel de plata gastada. El viento artero, serpenteando por sus copas, susurra que pronto dará comienzo. Los árboles lo saben. Son antiguos y ya han visto de todo.
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No mires. Te lo ruego, aparta la mirada mientras rompe la superficie, mientras sube desde el foso, se yergue sobre la orilla mojada y oscura, levanta los brazos y respira profundamente: recuerda qué es respirar, amar, desear
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Una ráfaga de invierno sin color para mostrar sin hojas para rasgar.
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Este adiós no maquilla un hasta luego, este nunca no esconde un ojalá, esta ceniza no juega con fuego, este ciego no mira para atrás
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Un día desaparecemos con un leve roce como hojas muertas y nos transformamos en polvo y nos convertimos en chispas de estrellas y cantamos y flotamos felices con abrigos de fuego.
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La botánica no es una ciencia; es el arte de desecar plantas entre hojas de papel secante y de insultarlas en griego y en latín.
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Un hombre hambriento es un hombre enojado.
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Ojalá me fuera posible ponerlos entre paréntesis, o hibernarlos, no sé, ponerlos a dormir y que no se despertaran hasta nuevo aviso.
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Cuando el alma de un hombre nace en este país, se encuentra con unas redes arrojadas para retenerla, para impedirle la huida. Me estás hablando de nacionalidad, de lengua, de religión. Estas son las redes de las que yo he de procurar escaparme
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Hoja que apenas se mueve ya se siente desprendida: voy a seguirte queriendo todo el día.
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Las hojas muertas se rastrillan hacia los desperdicios. Los recuerdos y lamentos también.
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No nos diremos nada. Cerraremos las puertas. Deshojaremos rosas sobre el lecho vacío y besaré, en el hueco de tus manos abiertas, la dulzura del mundo, que se va, como un río...
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Un libro es una botella arrojada al mar en la que esta etiqueta se adjuntarán: ábrala quien pueda.
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Las palabras son como las hojas. Cuando abundan, poco fruto hay entre ellas.
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No tienes tú la culpa si en tus manos mi amor se deshojó como una rosa: Vendrá la primavera y habrá flores... el tronco seco dará nuevas hojas
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Lluvia de anoche, cubierta esta mañana por la hojarasca.