¡Cómo hemos de admirar la pureza sacerdotal! -Es su tesoro. -Ningún tirano podrá arrancar jamás a la Iglesia esta corona.
Frases célebres sobre: oro. [Página 31]
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Si el tiempo fuera solamente oro..., podrías perderlo quizá. Pero el tiempo es vida, y tú no sabes cuánta te queda.
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Se estremeció, como ante algo inevitable y pavoroso recordó muy de pasada que la vida nunca es agradable y grata, que hay un fin misterioso y horrible para todas las cosas, y penetró, hallándose en una sala muy amplia ilumina da por la luz del sol.
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Las mariposas tienden sus alas temblorosas y en alegría loca de luces y colores, ebrias de amor expiran en tálamos de flores... ¡Hay vidas que se acaban como esas mariposas!
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Doloroso interrogatorio: ¿Por qué será que las personas lloran a los amigos muertos pero no aguantan a los que continúan vivos?
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Una mujer honesta es un tesoro oculto: quien lo halla, hará muy bien en no pregonarlo.
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Las mujeres más virtuosas son como los tesoros ocultos: están a salvo mientras nadie los busca.
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El hombre que valora sus amigos generalmente es oro macizo de si mismo
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El deseo es fósforo: ruido químico.
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Una mujer hermosa agrada a los ojos; una mujer buena agrada al corazón; la primera es un dije; la segunda es un tesoro
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Fingimos dormir como impenetrables esferas de cristal. La tierra no consuela sólo despeña su oscura y áspera orfandad. Arriba torres de viento se desmoronan al vacío.
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Si la verdad es nuestro más preciado tesoro, bien haremos en economizarla.
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Una mujer hermosa agrada a la vista; una mujer buena agrada al corazón; la primera es una joya, la segunda un tesoro.
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La riqueza no consiste en la posesión de los tesoros y sí en el uso que se debe hacer de ella.
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Los hombres geniales son meteoros destinados a abrasar para iluminar su tiempo.
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La repetición es la más vigorosa de todas las figuras retóricas
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Una gran reputación es un gran ruido: cuando más aumenta, más se extiende; caen las leyes, las naciones, los monumentos; todo se desmorona. Pero el ruido subsiste.
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Los hombres geniales son meteoros destinados a quemarse para iluminar su siglo.
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Tu espejo es un sagaz te sabe poro a poro, te desarruga el ceño te bienquiere te pule las mejillas te despeina los años, o te mira a los ojos te bienquiere te depura los gestos te pone la sonrisa te transmite confianza te bienquiere, hasta que sin aviso s
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¿Qué pena, qué castigo habrá que cuadre a éste, de los hombres monstruo fiero, temerario homicida de su padre, aunque de su corona el heredero?