Ni un solo pensamiento estable había en aquel cerebro, tan voluble como la hoja delgada de una rosa que el viento desbarata. Sus ideas galopaban por países encantados en donde los árboles tienen hojas de esmeralda y frutos de oro.
Frases célebres sobre: oro. [Página 40]
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Los galanes y los cortejos van a apostar con las señoras, y ofrecen una caja de guantes o un estuche de perfumes, en cambio de la pálida camelia que se marchita en los cabellos de la dama o del coqueto alfiler de oro que detiene los rizos en la nuca.
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El microbio carcome y destruye el organismo del hombre: lo más humilde abate a lo más soberbio. El omnívoro comedor es comido a su vez.
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Por la campiña olorosa, bajo el Sol de la mañana ¿Adónde vas tan hermosa?
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Amo los toros, nunca dejan de seducirme
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Lo que más me gusta de los toros, como del teatro, es la emoción compartida: 20.000 almas en silencio. Atención absoluta sobre un mismo pensamiento. ¡Qué energía! Y los pasodobles. Sé que está mal y debería curarme de esto, pero amo tanto ese bien escaso,
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¡Le queda terminalmente porohivídm, carajo!
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Adoro esas hojas al igual que todo lo supremamente independiente que hay en ti.
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No estoy borracho dijo él, riendo pero me he emborrachado tan a menudo que, por lo visto, me han quedado manos temblorosas para toda la vida.
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Comprendo que tus besos jamás han de ser míos, comprendo que en tus ojos no me he de ver jamás; y te amo, y en mis locos y ardientes desvarios bendigo tus desdenes, adoro tus desvíos, y en vez de amarte menos te quiero mucho más.
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La capacidad para hacer mejores a mis compañeros es lo que más valoro de mi carrera
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Cuando los españoles puedan emplear en cosa mejor este extraordinario caudal de energías ... sustituirán la gloria siniestra y dolorosa de la guerra. Y entonces se comprobará, una vez más, lo que nunca debió ser desconocido por los que lo desconocieron: q
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No hubiese un español que no creyese ser señor de América, y los americanos los miraban entonces con poco menos estupor que los indios en los principios de sus horrorosas carnicerías, tituladas conquistas.
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Deseo ardorosamente el mejoramiento de los pueblos. El bien público está en todos los instantes ante mi vida.
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Los grilletes de oro son mucho peor que los de hierro.
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Perder a viejos amigos por acumulación de pequeñas faltas es uno de los más dolorosos sucesos.
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Adoro el cuerpo. Porque la carne es honesta y los órganos no mienten.
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La experiencia es el primero de los filósofos, pero el más doloroso cuando hemos llegado a conocer bien su ciencia.
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Protege tu honor como oro en paño, mejor ser un extraño que no uno más del rebaño
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Juventud, divino tesoro, quema el calendario