Guiador es quien me ha hecho ver que no puedo hacer eso, al tiempo que me ha aconsejado poner lo experimentado en palabras, y me ha ayudado a ello.
Frases célebres sobre: palabras. [Página 36]
Hay un total de 1038 freses célebres sobre "palabras" este sitio web. [Página 36]
-
-
- ¿Cómo sabes que es joven? -Las personas de edad tienden a emplear mayúsculas en frases como gobernador del estado y a separar con un guión voces formadas por dos palabras como medioambientales. Además, el empleo del ordenador y de Internet sugiere algui
-
Es muy bueno fingiendo ser alguien que no es le comenté después a Zoya en el vestíbulo, cuando esperábamos para felicitarlo, sin saber muy bien si con esas palabras pretendía o no halagarlo. No sé cómo lo hace.
-
Como las palabras, las apariencias pueden leerse también y, de entre las apariencias, el rostro humano constituye uno de los textos más largos.
-
Cuando oigo hablar de ideas liberales siempre me asombra ver como los hombres se entretienen tan a gusto con palabras hueras: ¡una idea no puede ser liberal! Deberá ser vigorosa, excelente y perfecta en sí misma para que cumpla con la divina misión de ser
-
Todos los días deberíamos oír un poco de música, leer una buena poesía, contemplar un cuadro hermoso y si es posible, decir algunas palabras sensatas.
-
No es prudente poner gran confianza en palabras pronunciadas en momentos de emoción.
-
Las palabras de aliento después de la censura son como el sol tras el aguacero.
-
Se tiende a poner palabras allí donde faltan las ideas.
-
Tratad de no quitar el gusto de las palabras con las frases.
-
La pintura es un idioma más rico que las palabras.
-
Imágenes de suplicios se sucedían las unas a las otras. Quedé espantado. Haciendo un esfuerzo logré incorporarme. ¿Cómo encontrar palabras para expresar el horror que se apoderó de mí? Estaba acostado bajo la horca de Los Hermanos, y los cadáveres de los
-
Donde todo el mundo canta al unísono, las palabras no tienen importancia.
-
Las palabras y las obras no comer en la misma mesa.
-
Nunca había hablado con ella, si exceptuamos esas pocas palabras de ocasión, y, sin embargo, su nombre era como un reclamo para mi sangre alocada.
-
¡Qué triste y qué hermoso! Le daban ganas de llorar mansamente, pero no de llorar por él, de llorar por aquellas palabras tristes y hermosas como música.
-
Somos gente generosa pero también debemos ser justos. Me asustan esas palabras tan grandes, dijo Stephen, que nos hacen infelices.
-
Mi cuerpo era como un arpa y sus palabras y gestos eran como dedos corriendo sobre las cuerdas.
-
No sabía si llegaría o no a hablarle, y si le hablaba, cómo le iba a comunicar mi confusa adoración. Pero mi cuerpo era un arpa y sus palabras y sus gestos eran como dedos que recorrieran mis cuerdas.
-
Encuentras mis palabras oscuras. La oscuridad está en nuestras almas ¿No crees?