La menor parte de lo que ignoramos, es mayor de todo cuanto sabemos.
Frases célebres sobre: par. [Página 464]
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El alma de un filósofo se separa de su cuerpo y desea estar sola y existir por sí misma.
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Debemos buscar para nuestros males otra causa que no sea Dios.
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El hombre es un auriga que conduce un carro tirado por dos briosos caballos: el placer y el deber. El arte del auriga consiste en templar la fogosidad del corcel negro placer y acompasarlo con el blanco deber para correr sin perder el equilibrio.
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La fortuna no está hecha para los sillones: para alcanzarla, antes que mantenerse bien sentado hay que correr tras ella.
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La fortuna no está hecha para los poltrones y para alcanzarla, antes que mantenerse bien sentado hay que correr tras ella.
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Para la plebe, el mayor honor de parte de los más poderosos es el que no la desprecien.
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Lo que más estorba para adquirir un buen amigo es nuestro empeño de tener muchos.
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El que abusa, para engañar, del juramento, reconoce que teme a su enemigo y que insulta a Dios.
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Si no deseas mucho, hasta las cosas más pequeñas te parecerán grandes.
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Dios nos ha dado alas para volar hacia él: el amor y la razón.
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Si Dios es bueno, no es el autor de todas las cosas, sino sólo de una cuantas, y no de la mayor parte de las que le ocurren al hombre.
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Cuando la muerte se precepita sobre el hombre, la parte mortal se extingue; pero el principio inmortal se retira y se aleja sano y salvo.
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Así como los ojos están formados para la astronomía, los oídos lo están para percibir los movimientos de la armonía.
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A vosotros políticos os hemos formado en interés del Estado tanto como en el propio vuestro, para que seáis en nuestra República nuestros jefes y vuestros reyes.
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Si no deseas mucho, hasta las cosas pequeñas te parecerán grandes
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Y para los que no navegan, el piloto.
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Y resulta evidente que ningún arte ni gobierno dispone lo provechoso para sí mismo, sino que, como veníamos diciendo, lo dispone y ordena para el gobernado, mirando al bien de éste, que es el más débil, no al del más fuerte.
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Cuando la muerte se precipita sobre el hombre, la parte mortal se extingue; pero el principio inmortal se retira y se aleja sano y salvo.
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Tampoco hay nada menos apropiado para los guardianes que la embriaguez, molicie y pereza.