La escritura destila, cristaliza y clarifica el pensamiento y ayuda a separar el todo en sus partes.
Frases célebres sobre: parar. [Página 18]
Hay un total de 357 freses célebres sobre "parar" este sitio web. [Página 18]
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Si algún arte conozco es el de saber renunciar, pues no lamento que, de mil páginas escritas, ochocientas vayan a parar a la papelera y sólo doscientas se conserven como quintaesencia.
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No comer es un vicio, una especie de droga: con el estómago vacío se siente limpia y veloz, con la cabeza despejada, lista para la pelea. Toma un sorbo de café, baja la taza, estira los brazos. Levantarse a lo que parece ser un buen día, prepararse para t
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La acción une a los hombres. Las ideologías suelen separarlos
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La felicidad es como una pluma, el viento la va llevando por el aire, vuela tan leve pero tiene vida breve, necesita que haya viento sin parar
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Es más honorable reparar un mal que persistir en él
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No puedo parar de trabajar. Tendré toda la eternidad para descansar.
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Se amaban con ternura, pasión, fidelidad. Trataban de estar siempre juntos y cuando tenían que separarse por cualquier motivo, durante ese tiempo tanto pensaban el uno en el otro que la separación era otra suerte de convivencia, más sutil, más sagaz, más
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Cuando tengas conocimiento de que has cometido un yerro, no vaciles en repararlo. Sólo reparándolo tendrás la conciencia tranquila
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Por otra parte detener amores es pretender parar el universo. Quien lleva amor asume sus dolores y no lo para el sol ni su reverso
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Debo prepararme para cualquier actividad pensando: Mi cuerpo y mi mente han de conservar la serenidad, y de vez en cuando he de analizar con detenimiento lo que estoy haciendo.
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Pensábamos en secretos. Auténticos secretos, e insidiosos. Tantos que eran incontables. Cuando ahora trato de dilucidar quién sabía qué y quién no sabía nada, quién lo sabía todo y quién era un farsante, tengo que parar y desistir, porque la cabeza me da
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Esa noche me dediqué a prepararme por si había que morir
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Nuestro deseos siempre se aumentan con nuestras posesiones. El conocimiento de que hay algo todavía que nos pueda satisfacer, no se puede comparar con el gozo de las cosas que tenemos por delante.
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Nuestros deseos siempre se aumentan con nuestras posesiones. El conocimiento de que hay algo todavía que nos pueda satisfacer, no se puede comparar con el gozo de las cosas que tenemos por delante.
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Es preciso vigilar los deseos del cuerpo, pues el cuerpo pide placeres vanos, efímeros y deplorables, que si no se regulan con gran moderación irán a parar a la sensación opuesta.
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Comunique todo lo que fuese posible a sus colaboradores. Cuanto más sepan ellos, más comprenderán. Cuanto más comprendan, más se interesarán. Cuanto más se interesen no van a parar