En la política hay adversarios y correligionarios: estos últimos son los más peligrosos.
Frases célebres sobre: peligros. [Página 15]
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Sería mejor prescindir de la personificación del mal, debido a que conduce, con demasiada facilidad, al tipo más peligroso de guerra: la guerra religiosa.
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El que se ve en una situación peligrosa piensa con las piernas.
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Cobarde: Dícese del que en una emergencia peligrosa piensa con las piernas.
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En la vida siempre me acechan estos peligros latentes, a la espera de que tropiece y me caiga...En esta trampa no puedo desmayarme, ni morir en forma violenta; sólo puedo mirar fijamente, aturdido hacia la empalizada de la trampa por siempre.
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El objeto de una muralla es el de retrasar todo lo posible al enemigo mientras se encuentra en posición peligrosa y permitir al defensor bombardearle debidamente protegido.
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¿Soy un romántico empedernido? No sé. Es divertido estar perdidamente enamorado. Es peligroso, pero es divertido.
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Peligroso es el hombre que ya no tiene nada que perder.
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Es peligroso aquel que no tiene nada que perder.
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Los genios son peligrosos para los talentos jóvenes, pues no hacen más que reproducirlos creyendo reproducirse a sí mismos
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Las grandes pasiones son enfermedades incurables. Lo que podría curarlas las haría verdaderamente peligrosas.
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Las personas que hacen poco ruido son peligrosas.
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Nada más peligroso que un ignorante amigo; mejor sería un sabio enemigo
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Nada más peligroso que un amigo ignorante; es preferible un enemigo con juicio
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Los hombres que no hacen ruido son peligrosos.
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Lo que ocurre es que si tienes un cerebro tan sofisticado y astuto como el nuestro, pero lo desconectas del corazón -en el sentido literario del corazón como la sede del amor y la compasión-, entonces lo que surge es una criatura muy peligrosa. Y eso es l
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Aunque la pornografía es gravemente peligrosa, también es cierto que no se conoce ni un solo caso de muerte provocada por la pornografía.
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En Egipto, a las bibliotecas se las denominaba tesoro de los remedios del alma. En efecto, curábase en ellas la ignorancia, la más peligrosa de las enfermedades y origen de todas las demás.
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Una mentira no tendría ningún sentido a menos que sintiéramos la verdad como algo peligroso.
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Saber poco es muy peligroso.