Conviene reír sin esperar a ser dichoso, no sea que nos sorprenda la muerte sin haber reído.
Frases célebres sobre: pera. [Página 97]
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Los mismos temas siempre vuelven a aparecer, volvemos a caer en los mismos temas una y otra vez. El autor está condenado a ello, es desesperante.
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Era una mujer de mediano entendimiento, información escasa y temperamento caprichoso.
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¿Y ésta es toda la contestación que he de tener el honor de esperar? Quizás pudiera desear que se me informarse porque con tan escasa prueba de cortesía soy rechazado así.
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Está demostrado científicamente que el agua hierve a la temperatura adecuada.
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Después de comer es necesario esperar dos horas si queremos bañarnos. Si no queremos bañarnos, hemos de esperar, lógicamente, más tiempo.
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¿Por qué me diste esperanzas? Día tras día, más y más. ¿Por qué no me detuviste? Lo podías haber hecho...Con una sola palabra. ¡Pero ni una palabra! Yo me olvidé de mí mismo y de él. Tú lo veías. Veías que estaba destruyéndome ante tus ojos, perdiendo su
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Parece un barco fantasma. No. Espera. ¿Son árboles? Una ilusión óptica. Espejismo.
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La clave del éxito empresarial es la cooperación. La fricción retarda el progreso.
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La confianza engendra confianza. Servicios traen satisfacción. La cooperación demuestra la calidad del liderazgo.
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El critico es un hombre que espera milagros.
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Cuando escribo, lo único que sé es que sufro de dolor, de esperanza, de alegría; sé que estoy sufriendo y que necesito decirlo.
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Los árboles esperan: tu no esperes, éste es el tiempo de vivir, el único.
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Los recuerdos son un traspié en el sendero de la esperanza.
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Tan violento, tan frágil, tan tierno, tan desesperado, este amor hermoso como el día y malvado como el tiempo.
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Amor, tu alma canta dolor de carne, dolor de vida, pavor de muerte bajo los cielos llovidos de esperanza.
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¡La esperanza juega a las cartas con los absurdos!
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La esperanza se reviste de cosas buenas, y las cosas buenas parece que no mueren.
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Me levanté por la mañana con dolor de cabeza. Las emociones de la víspera estaban lejanas. En su lugar vino una perplejidad penosa y una tristeza que antes no había conocido. Era como si algo muriese en mí.
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Fue una temporada extraña, llena de nerviosismo, un verdadero caos en el que sentimientos opuestos, pensamientos, sospechas, esperanzas, alegrías y sufrimientos se arremolinaban en un torbellino.