Soy la mujer que piensa. Algún día mis ojos encenderán luciérnagas.
Frases célebres sobre: pien. [Página 54]
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En el programa compartí detalles de mi infancia, de mi vida en el barrio, de mis romances. Pienso que, de alguna manera, encarné el cuento de la Cenicienta y esta pudo ser una de las razones por la que Aló Gisela definió una etapa de la televisión peruana
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El alma tiende siempre a juzgar a los otros por lo que piensa de sí misma.
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Piensa que los brazos y las piernas son como espadas.
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¡Hombre! Pensador libre, crees que sólo tú piensas en este mundo en que la vida estalla en todo: de las fuerzas que tienes tu libertad dispone, pero de tus consejos se desentiende el cosmos.
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En mi pueblo, sin pretensión, tengo mala reputación. Haga lo que haga es igual todo lo consideran mal. Yo no pienso, pues, hacer ningún daño queriendo vivir fuera del rebaño. No, a la gente no gusta que uno tenga su propia fe.
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El que piensa públicamente actúa.
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El pensamiento es un acto religioso. Para cualquier hombre que piensa, Dios sólo puede ser un pleonasmo.
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Aquellos que tienen medios piensan que lo más importante en la vida es el amor. Los pobres saben que es el dinero
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Silenciosa como una sombra. Tranquila como las aguas en calma. Rápida como una serpiente. Veloz como un ciervo. Fiera como un carcayú. El hombre que teme la derrota ya ha sido derrotado. El miedo hiere más que las espadas.
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Estás pensando le dijo- que tengo una cara avejentada y cansada. Piensas que hablo de poder y que ni siquiera puedo evitar la decrepitud de mi propio cuerpo. ¿No comprendes Winston, que el individuo es sólo una célula? El cansancio de la célula supone el
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No pensaré mal de ti por contarme qué es psicológicamente lo que de verdad te ocurre. Sé que en el fondo de las cosas espirituales reina la oscuridad, y que en el fondo de las cosas físicas, la suciedad; pero pienso que es una cosa placentera para algunas
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Pienso que las conversaciones de los filósofos son las únicas que merecen la pena escucharse: ellos vienen a ti de hombre a hombre, sobre la base de los hechos diarios de la vida. Eso es lo que hace de Aristóteles el más seguro y sabio de los hombres.
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Nos damos bien a la pena y nos imponemos privaciones para curar el cuerpo; se puede, pienso, hacer lo mismo para curar el alma.
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Eso es lo que no tiene igual, la noche del combate, cuando subes al cuadrilátero. Yo tengo la sensación de que me van a matar, que me van a tumbar, pero a la vez estoy lleno de fuerza y pienso que puedo ganar. Es algo inigualable.
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Cuando un rival te da un gancho y te abre el ojo y no le puedes ni ver, piensas: esta es la última vez. Pero después ganas, gozas de la victoria y es cuando te dices: una vez más.
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Mi mayor meta es que mi padre pensara que fui el mejor, y lo piensa
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Cuando ven a un hombre que piensa libremente, los clérigos arman un alboroto similar al de las gallinas que descubren entre sus polluelos a un patito que se lanza al agua. No piensan que algunos viven tan seguros en este elemento como ellos en seco.
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Porque es incomprensible la afirmación de la existencia absoluta de los seres que no piensan, prescindiendo totalmente de que puedan ser percibidos. Su existir consiste en esto, en que se los perciba; y no se los concibe en modo alguno fuera de la mente o
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Un pesimista piensa que cualquiera es tan miserable como él, y lo odia por ello.