Para poder enseñar a todos los hombres a decir la verdad, es preciso que aprendan a oírla.
Frases célebres sobre: prec. [Página 86]
Hay un total de 1721 freses célebres sobre "prec" este sitio web. [Página 86]
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Aquél que tú lloras por muerto, no ha hecho más que precederte
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Lo que se hace con precipitación nunca se hace bien; obrar siempre con tranquilidad y calma
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Las costumbres de los filósofos no están conformes con sus preceptos; pero si no viven como enseñan, enseñan cómo se debe vivir.
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Nuestros deseos, con frecuencia, son precursores de las cosas que somos capaces de hacer.
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Los diccionarios son como los relojes: el peor es mejor que ninguno, pero del mejor uno no puede esperar que sea del todo preciso.
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Los ejemplos tienen más fuerza que los preceptos.
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¡Oh cuán despreciable es el hombre que no deja de elevarse sobre las cosas humanas!
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Si os halláis precisado a oponeros al dictamen de otro, hacedlo.
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Es preciso que vivas para otro si quieres vivir para ti.
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Hase de menospreciar la facundina, que antes envuelve la sentencia que la declara.
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Lo que se hace con precipitación nunca se hace bien; obrad siempre con tranquilidad y calma.
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No es que nos falte valor para emprender las cosas porque sean difíciles, sino que son difíciles precisamente porque nos falta valor para emprenderlas.
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El camino más corto para llegar a la riqueza es despreciarla.
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Se puede apreciar el carácter de un hombre en la forma como recibe la alabanza.
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El placer sin moderación se inclina hacia el dolor como hacia un precipicio.
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Es preciso vigilar los deseos del cuerpo, pues el cuerpo pide placeres vanos, efímeros y deplorables, que si no se regulan con gran moderación irán a parar a la sensación opuesta.
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En ocasiones es preciso que un hombre muera para que viva todo un pueblo, pero nunca que un pueblo muera para que sobreviva un solo hombre
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Un año más el vínculo asegura de su noble amistad, alta y preclara. ¡Dios se lo otorgue lleno de ventura!
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Si una nube lejana me saluda, si hay un ave que canta, si una muda y recóndita brisa inmola el desaliento de las rosas, si hay un rubor de sangre en la imprecisa hora crepuscular, yo me conturbo y tiendo mi sonrisa.