Estoy colmado de imprecisos deseos, de una vaguedad que es como neblina, y adentrándose en todo mi ser, lo torna casi aéreo, impersonal y alado.
Frases célebres sobre: prec. [Página 80]
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Es preciso recordar que siempre hay un futuro, futuro que es inexorablemente incierto. Con esto no quiero dar un mensaje de pesimismo, ni mucho menos, ya que la incertidumbre puede terminar tanto negativa como positivamente, con la ventaja de que el ser h
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Es preciso desabrochar la mano, desnudarla en la calle, entrar derribando la puerta de los hombres segundo piso a la izquierda expediente número ternura.
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Un ganso se tiene prohibido todo atisbo de añoranza. Un ganso tiene cosas que hacer, se exige mucho y observa con desprecio sus gansadas.
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Realmente, el asesino ha sido un estúpido. Con haber preparado un cultivo de bacilos y dárselo en la sopa...Precisamente yo estaba tomando la sopa o en el café, quiero decir -agregó él-, la cuenta estaba liquidada. ¿Y vos serías capaz de hacer tal cosa,
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Pocos son los escritores que renuncian. Jugamos a creernos inmortales. Nos equivocamos en el juicio de nuestras propias obras y en el juicio siempre impreciso de las obras de los demás. Nos vemos en el Nobel, dicen los escritores, como quien dice: nos vem
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El necio no sabrá apreciar ni el sabor de una flor ni el olor de una fruta.
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Tal vez fuera preciso moderar, recortar el existir y retener la prepotencia de ser uno.
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Atiende tu propio negocio. Conserva tu empleo, pero comienza a adquirir activos verdaderos, no pasivos ni efectos personales que no tienen valor real una vez que están en tu casa. Un automóvil nuevo pierde casi el 25% del precio que has pagado por él, en
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- Y eso que era un cabro confiado. - A los quince años todos somos confiados. - Yo no confiaba ni en mi madre. - ¿Cómo que no confiabas ni en tu madre? Con la madre no se juega. - Precisamente por eso.
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Y eso que era un cabrón confiado. A los quince años todos somos confiados. -Yo no confiaba ni en mi madre. - ¿Cómo que no confiabas ni en tu madre? Con la madre no se juega. -Precisamente por eso.
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Hay que leer a Quiroga, hay que leer a Felisberto Hernández y hay que leer a Borges. Hay que leer a Rulfo, a Monterroso, a García Márquez. Un cuentista que tenga un poco de aprecio por su obra no leerá jamás a Cela ni a Umbral. Sí que leerá a Cortázar y a
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Siento un desprecio absoluto por el dinero. Para otro hombre, el dinero que usted me quitó por la violencia constituiría una desgracia irreparable; para mí...Ese dinero no existió nunca.
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Apreciamos el reconocimiento del gobierno hacia la industria del vino.
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La religión no admite, no puede admitir, un hombre libre. Solamente acepta el homenaje de los postrados, y desprecia las ofrendas de los que se alzan erguidos.
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¡Trabaja! Si no lo necesitas como alimento, lo precisas como medicina.
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Más vale ser despreciado y saberlo, que vivir adulado y tenido siempre en desprecio.
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Todos aman la vida, pero el hombre valiente y honrado aprecia más el honor.
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El buen predicador es el que sigue sus propios preceptos.
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El precio de las cosas debería depender de su mérito, jamás de su epíteto.