El hombre que no es castigado no aprende.
Frases célebres sobre: prende. [Página 42]
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Lo que falta en la mayoría de las cabezas son dos cualidades emparentadas: juzgar y tener ideas propias. Ambas cualidades faltan de una manera increíble y los que no pertenecen a ellos no comprenden la tristeza de su existencia.
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El segundo plano tiene que sumarse a la composición y ayudar a comprender al personaje. Hacer sólo el retrato de alguien famoso no significa nada.
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Tal vez con el transcurrir de los años yo pierda grandes amigos, pero aprenderé que aquellos que son mis verdaderos amigos jamás estarán perdidos
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Tenemos que aprender a navegar con vientos fuertes
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El amor en los hombres reflexivos, callados y virtuosos, prende, casi siempre, con fortaleza.
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Sabes tanto de mí y no me comprendes. Saber no es comprender. Podríamos saberlo todo y no comprender nada.
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La inteligencia, sin la capacidad de aprender; es patrimonio de los que no tienen la facultad de percibir los sonidos; por ejemplo la abeja.cfr. Metafísica I,1.
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Lo que tenemos que aprender lo aprendemos haciendo.
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Aprendemos, o por inducción o por demostración. La demostración parte de lo universal; la inducción de lo particular.
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Por esto se discute también si la felicidad es algo que puede aprenderse o adquirirse por costumbre o si sobreviene por algún destino.
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Lo que tenemos que aprender a hacer, lo aprendemos haciéndolo.
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Lo que aprendemos a hacer lo aprendemos haciendo.
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Enseñar no es una función vital, porque no tiene el fin en sí misma; la función vital es aprender.
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Porque crees que me has comprendido has dejado de comprenderme.
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Enseñar no es una función vital, porque no tienen el fin en sí misma; la función vital es aprender.
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Se aprende a necesitar, necesitando.
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Si tanto me alaban, será por alabarse a sí mismos, pues al alabarme dan a entender que me comprenden.
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En un alma llena cabe todo y en un alma vacía no cabe nada. ¡Quién comprende!
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Sucede que la escritura se comporta de forma semejante al cuadro vuelto contra el muro, al descubrir inopinadamente, tras la oscuridad, su certeza, e incluso una sorprendente revelación o correspondencia, aunque a veces, en penosa parada, el vacío de la m