La amistad siempre aprovecha, el amor hiere a veces.
Frases célebres sobre: pro. [Página 557]
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Nadie muere sino en su propio día.
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En las discusiones prolongadas se pierde la verdad.
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La primera víctima de la destemplaza es la propia libertad.
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Rebuscar los defectos ajenos es signo de no ocuparse de los propios
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Poned empeño en aprovechar las pequeñas ocasiones que Dios os va presentando, poned en ello vuestra virtud y no en desear grandes empresas; porque suele suceder que se deja uno vencer por un mosquito y está combatiendo contra monstruos imaginarios
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El amor propio es más arrogante que ciego: no nos oculta nuestros defectos, nos convence de que escapan a los ojos de los demás
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El honor prohibe acciones que la ley tolera.
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Sus palabras sobre el ejercicio de la paciencia, y sobre el estar prontos a servir y ajenos a la ira, son éstas: a quien te golpee en una mejilla, preséntale la otra, y a quien quiera quitarte la túnica o el manto, no se lo impidas. Más quienquiera que se
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Al Padre de todas las cosas no se le puede imponer nombre alguno, pues es inengendrado. Porque todo ser al que se impone un nombre, presupone otro más antiguo que él que se lo imponga. Los nombres de Padre, Dios. Creador, Señor, Dueño, no son propiamente
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El joven debe aprender. El viejo, aprovechar lo aprendido.
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La enemistad oculta es la más peligrosa: declarada, carece de probabilidades para vengarse.
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La primera víctima de la destemplanza es la propia libertad.
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El silencio es una de las manifestaciones más profundas del alma.
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Ese ser prodigioso que se debatía sonriente en medio de su propio aniquilamiento como en un océano de goce, como en un orgasmo interminable.
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El tiempo, para poder ser expresado por el lenguaje, tiene que ser absoluto; ésta es una proposición acerca de la relación imposible entre el tiempo y el lenguaje; porque el lenguaje que la expresa es el producto relativo de una operación absoluta: el pen
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Hoy no lució la estrella de tus ojos. Náufrago de mí mismo, húmedo del brazo de las ondas, llego a la arena de tu cuerpo en que mi propia voz nombra mi nombre, en que todo es dorado y azul como un día nuevo y como las espigas herméticas, perfectas y calla
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Junto a tu cuerpo totalmente entregado al mío, junto a tus hombros tersos de que nacen las rutas de tu abrazo, de que nacen tu voz y tus miradas, claras y remotas, sentí de pronto el infinito vacío de su ausencia.
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Aprovecha tus abriles y ama al hombre que te quiera, mira que el invierno es largo y corta la primavera.
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Cuando me esté retratando en tus pupilas de fuego, cierra de pronto los ojos por ver si me coges dentro.