Una computadora es para mí la herramienta más sorprendente que hayamos ideado. Es el equivalente a una bicicleta para nuestras mentes.
Frases célebres sobre: qui. [Página 129]
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Dondequiera que vas arrastras una sombra tan inmóvil como el ladrón crucificado.
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La frustración está provocada por una sociedad que nos pide ser lo que no somos y nos culpa de ser lo que somos. Ahora mismo, todo sigue estando dirigido por hombres; la mujer está en claro desequilibrio. Para comenzar, hay que equilibrar la igualdad de h
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Le preguntan qué consejo le daría a la gente: Daría tres. El primero es: Haz siempre, porque si no haces, te arrepentirás, y si haces y te equivocas, al menos habrás aprendido algo. El segundo: No quieras nada para ti que no sea también para los otros. El
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No me gusta el arte que diviniza el ombligo de quien lo practica.
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No quiero nada para mí que no sea para todos.
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Si no soy yo, ¿quién? Si no es así, ¿cómo? Y, si no es hoy, ¿cuándo?
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Solo has de adquirir el poder de ayudar. Un arte que no sirve para sanar no es arte.
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Una vez por semana, enseña gratis a los otros lo poco o mucho que sabes. Lo que les des, te lo das. Lo que no les des, te lo quitas.
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Un maestro zen, a punto de morir, está rodeado de sus discípulos. Éstos le preguntan solemnemente: Maestro, ¿cuáles son tus últimas palabras? Y el maestro responde: ¡¡No quiero morir!! Chiste que contó en La Belleza de Pensar, programa televisivo chileno
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Pregúntate si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar en el que quieres estar mañana.sin fuentes
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Si quieres ser sabio, aprende a interrogar razonablemente, a escuchar con atención, a responder serenamente y a callar cuando no tengas nada que decir.
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–Todos somos tan pobres ahora –dijo–. Un poquito de agua, algunos frijoles, tortillas... es todo lo que comemos en esta casa...
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—Sacerdotes sinvergüenzas —gritaba uno—. ¡Quién viene cuando estamos tan pobres y se lleva el diezmo de lo que tenemos!
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El invierno, el terrible invierno ruso, se aproximaba. Yo había oído decir a los hombres de negocios: El invierno ha sido siempre el mejor amigo de Rusia. Acaso sea él quien nos libre de la revolución. En el frente, helado, los miserables ejércitos seguía
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En el frente, los soldados continuaban su lucha contra los oficiales y aprendían en los comités a gobernarse a sí mismos. En los talleres, esas incomparables organizaciones que son los Comités de fábrica adquirían experiencia y fuerza y tomaban conciencia
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—¡Camaradas! —gritaba, y sus rasgos acusados y sus gestos desesperados expresaban una sincera angustia—. Los que ocupan el poder nos exigen sacrificio tras sacrificio; pero a los que todo lo poseen se les deja tranquilos... Estamos en guerra con Alemania.
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—Los oficiales no quieren colaborar con nuestros comités; nos venden al enemigo; aplican la pena de muerte a nuestros agitadores, y este gobierno de contrarrevolución los apoya... Esperamos que la revolución traerá la paz. Pero, ahora, el gobierno nos pro
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Obreros armados patrullaban por la noche, persiguiendo a los ladrones y requisando todas las armas que encontraban.
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Si no hubiera sido por el fútbol y el hecho de que me rompí la pierna y tuve que entrar en el mundo del cine para comer, quién sabe, yo podría haber sido un Demócrata liberal.