Tengo miedo de escribir, es tan peligroso. Quien lo ha intentado, lo sabe. Peligro de revolver en lo oculto y el mundo no va a la deriva, está oculto en sus raíces sumergidas en las profundidades del mar. Para escribir tengo que colocarme en el vacío.
Frases célebres sobre: qui. [Página 369]
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Yo no quiero morir, pero no me importa haber muerto.
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Quita su mejor ornato a la amistad quien de ella suprime la vergüenza.
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La Folosofía, si se quiere definir bien, no es más que el deseo de sabiduría.
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Prefiero equivocarme con Platón que acertar en compañía de estos.
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No basta adquirir la sabiduría, es preciso usarla.
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Si quieres ser viejo mucho tiempo, hazte viejo pronto.
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El gobernante de un pueblo no hallará medio más fácil para conquistar su simpatía que una vida austera y morigerada
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Es más propio del hombre de recto carácter el odio abierto y declarado, que ocultar los sentimientos bajo un semblante tranquilo.
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Se debe empezar pronto a ser viejo si se quiere serlo mucho tiempo.
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No existe fortaleza alguna, por más defendida que esta esté, que no pueda conquistarse con dinero
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No considero libre a quien no tiene algunas veces sus ratos de ocio
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Es una riqueza carecer de apetitos; y el no ser malgastador equivale a una renta
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No solamente es ciega la fortuna, sino que de ordinario vuelve también ciegos a aquellos a quienes acaricia.
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Es el azar, no la prudencia, quien rige la vida
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Podía verse el suave aliento húmedo, el aliento brillante y tranquilo que salía de las narinas trémulas extremadamente vivas y temblorosas de los caballos y yeguas en ciertas madrugadas frías.
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¿Quién habrá inventado la silla? Alguien con amor a sí mismo. Inventó, entonces, una mayor comodidad para su cuerpo. Después los siglos se sucedieron y nadie más prestó realmente atención a una silla, pues usarla es casi automático.
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En realidad no sé escribir cartas de viajes, en realidad siquiera sé viajar.
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¿Donde estuviste de noche? Nadie lo sabe. No intentes responder, por amor de Dios. No quiero saber la respuesta. Adiós.
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A veces tenía taquicardia: bacanal del corazón. Pero sólo eso, y le sucedía desde joven. En su primer beso, por ejemplo, el corazón se desgobernó. Y fue una cosa buena, en el límite con lo malo.