Suele decirse que los reyes tienen las manos largas; yo quisiera que tuvieran igualmente largas las orejas
Frases célebres sobre: qui. [Página 419]
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A menudo me pregunto quién sería ese tonto que inventó el beso.
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¿Quieres perder a tu enemigo? Adúlale.
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La libertad de conciencia se entiende hoy día, no sólo como la libertad de creer lo que uno quiera, sino también de poder propagar esa creencia.
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Ningún hombre sabio quiso nunca ser joven.
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Casarse de nuevo no es ningún insulto a la honra del difunto; cualquier mujer puede reverenciar la memoria del marido muerto y al mismo tiempo ser feliz en compañía de un segundo esposo.
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Pero ni aun así adquirió el difunto un aspecto púdico y decente: era un muerto de carnaval, ni siquiera mostraba sangre de bala o de puñalada corriéndole por el pecho que pudiera rescatarlo de su condición de mascarita.
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Mi abuela materna era india. Un bisabuelo era negro. Soy latino y soy indígena y soy negro. Sobre todo culturalmente, soy más negro que cualquier otra cosa. Más negro que latino.
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Quien no sabe el camino del mar, debe elegir el río por compañero.
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Cualquier ayuda que podamos prestar a otro en este mundo, es una deuda contraída con él.
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El periodo durante el que cualquier pueblo alcanza la cima del arte, es precisamente aquél en que parece firmar la sentencia de su propia ruina.
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La grandeza no se enseña ni se adquiere: es la expresión del espíritu de un hombre hecho por Dios.
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Un hombre no debería avergonzarse nunca de confesar que se ha equivocado: eso equivale a decir con otras palabras que hoy es más sabio que ayer.
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Es un axioma que aquel a quien todos conceden el segundo lugar, tiene méritos indudables para ocupar el primero.
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Los principales elementos que integran una vida satisfecha son dos: la tranquilidad y el estímulo
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El dinero es muy fácil de hacer si no se quiere otra cosa. Pero con unas pocas excepciones, lo que los hombres quieren no es dinero, sino lujo, amor y ser admirados.
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Una verdad a la que no se da crédito nos hiere mucho más que una mentira. Requiere un gran valor respaldar una verdad inaceptable para nuestra época; conlleva siempre un castigo, que suele ser la crucifixión.
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En medio de la duda, estoy seguro de que por debajo de las capas superficiales y exteriores de fragilidad, los hombres desean ser buenos y quieren ser amados. Verdad es que muchos de sus vicios no constituyen más que atajos que intentan abrir para llegar
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Quienes ganan las batallas son los borregos, pero que quienes ganan las guerras son los hombres libres. Ya verán ustedes que así es, coronel.
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El truco de moda es la alergía. La alergía es caer enfermo ante cualquier cosa que no se desea hacer. He conocido mujeres alérgicas al agua de lavar platos.