Cuando el hombre que declara lleva un sable, es al sable a quien debe oirse, no al hombre.
Frases célebres sobre: qui. [Página 443]
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Comprendí que la sed de disfrutar que nace en cada momento de voluptuosidad, se anticipa al gozo, de la misma manera como existen respuestas listas para cualquier pregunta.
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Las palabras más útiles en bolsa son: quizá, según se espera, posiblemente, podría ser, no obstante, a pesar, ciertamente, yo creo, yo opino, pero, posiblemente, me parece... Todo cuanto se cree y dice es condicionado
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Un país anarquista enamorado de la sangre: así es España.
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La tradición no se hereda, se conquista.
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Lo difícil no es estar con los amigos cuando tiene razón, sino cuando se equivocan.
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El artista se define ahora mediante la ruptura con todo lo que le ha precedido, a través de una lenta y voluntaria conquista de sí mismo.
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Gobernar quiere decir hacer descontentos.
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La mayoría de los hombres que no saben qué hacer de esta vida, quieren otra que no termine nunca
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Es posible que me hubiera aniquilado la tristeza, si no me reanimase la facilidad que tenía para descubrir la parte cómica de las cosas
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Así como un día bien empleado nos procura un buen sueño, una vida bien vivida nos proporciona una muerte tranquila
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La mayor parte de los seres tiene que estar conquistando y reconquistando incesantemente al ser que desea, que no se ofrece a ellos sin combate
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Nos place la franqueza en aquellos que nos quieren bien. La franqueza de los demás se llama insolencia
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La confidencia descubre quién era o no digno de ella.
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Si no quieres ser desgraciado trata a las catástrofes como a molestias, pero de ninguna manera a las molestias como a catástrofes.
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Al demostrar a los fanáticos que se equivocan no hay que olvidar que se equivocan aposta.
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No confíe usted en aquellos que han encontrado ya la verdad; confíe solamente en quienes siguen buscándola
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Quien no tiene las acciones cuando la cotización retrocede, tampoco las tendrá cuando suba
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Ante ciertos libros, uno se pregunta: ¿quién los leerá? Y ante ciertas personas uno se pregunta: ¿qué leerán? Y al fin, libros y personas se encuentran.
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Ni sacerdote ni soldado han de sentir la inquietud de la duda.