Y, después de todo, para un hombre que se estime. ¿qué tema de conversación más agradable? Respuesta: él mismo.
Frases célebres sobre: rad. [Página 36]
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Los hombres aman los razonamientos abstractos y las sistematizaciones bien elaboradas, al punto de que no les molesta deformar la verdad; cierran los ojos y los oídos a todas las pruebas que los contradicen con tal de sustentar sus construcciones lógicas
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Pues cuando el deseo se combina con la razón, en lugar de desear, razonamos. En ese supuesto, resultará paradójico conservar la razón y desear algo insensato, es decir, nocivo.
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Nadie debería ser nombrado para una posición directiva si su visión se enfoca sobre las debilidades, en vez de sobre las fortalezas de las personas.
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Se prohíbe recompensar al delator y al traidor, por más que agrade la traición y aún cuando haya justos motivos para agradecer la delación.
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Les he tirado a la cara el estante de las botellas y el orinal y ahora los admiran por su belleza estética.
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Si usted piensa que un virus es la causa del sida, haga un control sin virus. Hacer un control es lo primero que usted enseña a los que no se han graduado. Pero no se ha hecho. La epidemiología del sida es un montón de historias anecdóticas seleccionadas
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No es momento, creo, de echar culpas. Es momento de decir la verdad. La Argentina está quebrada. La Argentina está fundida. Este modelo en su agonía arrasó con todo. La propia esencia de este modelo perverso terminó con la convertibilidad, arrojó a la ind
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Dios ha querido que la mirada del hombre fuese la única cosa que no se puede ocultar.
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La pólvora no explota sin estar comprimida; la cautividad ha reunido en un solo punto mis facultades y han entrado en contacto en un espacio reducido, y como no ignoráis, del choque de las nubes resulta la electricidad, de la electricidad el rayo, y del r
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Tengo que agradecer al hecho de que, siendo yo joven, fuera pobre mi madre. No podía tener sirvientes ni ayas para sus hijos, y a esto debo la vida espontánea que pude expresar siendo niña, y que no he perdido nunca.
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Durante este viaje, recibí ovaciones delirantes de todos los públicos de las pequeñas ciudades húngaras. En cada una de ellas, Alejandro Gross ponía a mi disposición un coche victoria cubierto de flores blancas y arrastrado por caballos blancos. Vestida y
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Nos parecía también, según contemplábamos el Partenón, que habíamos alcanzado el pináculo de la perfección, y nos juramentamos para no salir nunca de Grecia, pues era en Atenas donde habíamos encontrado todo lo que satisfacía nuestro sentido estético.
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Bajo la mirada de sus ojos, se despertaban en mí emociones que yo ignoraba y sensaciones tan extáticas y terribles que parecía como si el placer me estuviera matando, y desfallecía para despertarme a la luz de sus ojos maravillosos.
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Al multiplicarse el número de santos venerados, surgió la necesidad de identificarlos y recordarlos; se produjeron en gran número imágenes de los santos y de María; y, en el caso de Jesús, no sólo Su imagen, sino también Su cruz, se convirtieron en objeto
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El que varios hombres simples hayan inventado en una sola generación una personalidad tan poderosa y atrayente, una moralidad tan noble y una visión de hermandad humana tan inspiradora, sería un milagro mucho más increíble que cualquier otro relato que es
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Las contradicciones son minucias de poca importancia, carecen de sustancia; en los elementos esenciales los evangelios sinópticos concuerdan notablemente bien, y pintan un cuadro consecuente de Cristo”.
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Para el cristiano su religión era algo separado de la sociedad política y superior a ella; daban su lealtad principal, no a César, sino a Cristo. ... Para el pagano, el que el cristiano se mantuviera separado de los asuntos terrestres era huir del deber c
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Podría engañarme, creer que soy hermosa como las mujeres hermosas, como las mujeres miradas, porque realmente me miran mucho. Pero sé que no es cuestión de belleza sino de otra cosa, sí, de otra cosa, por ejemplo, de carácter El amante.
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Nunca he escrito, creyendo hacerlo, nunca he amado, creyendo amar, nunca he hecho nada salvo esperar delante de la puerta cerrada El amante.