Dichoso el que gusta las dulzuras del trabajo sin ser su esclavo.
Frases célebres sobre: ras. [Página 357]
Hay un total de 8341 freses célebres sobre "ras" este sitio web. [Página 357]
-
-
Y cada vez que partí llevé conmigo la imagen de mí barrio, que fui mostrando y dejando en las ciudades del mundo. Fue así como un viajero que viajaba con su barrio a cuestas. O como esos árboles trasplantados que sólo dan fruto si llevan adheridas a sus r
-
Con las palabras gobernamos a los hombres.
-
El que es parco en palabras es pródigo en sentido.
-
Hay tres clases de mentiras: mentiras, malditas mentiras y estadísticas.
-
Mientras puedas, ahorra para la vejez y la necesidad, porque el sol de la mañana no dura todo el día
-
Las leyes demasiado benévolas, rara vez son obedecidas. Las leyes demasiado severas, rara vez son ejecutadas.
-
El hombre soltero es un animal incompleto. Se asemeja a la mitad de un par de tijeras.
-
En la escuela de la experiencia, las lecciones cuestan caras, pero solamente en ellas se corrigen los insensatos.
-
El camino hacía la riqueza depende fundamentalmente de dos palabras: trabajo y ahorro.
-
Solamente Cristo puede responder a vuestras aspiraciones. Dejaros conquistar por Dios para que vuestra presencia dé a la Iglesia un impulso nuevo
-
Todas las guerras son incomprensibles, caras y muy malas.
-
Nuestras necesidades nunca se igualan a nuestros deseos.
-
Los hombres son criaturas muy raras: la mitad censura lo que practica; la otra mitad practica lo que censura; el resto siempre dice y hace lo que debe.
-
Inscribe los agravios en el polvo, las palabras de bien inscríbelas en el mármol.
-
Los hombres son criaturas muy raras: la mitad censura lo que ellos practican, la otra mitad practica lo que ellos censuran; el resto siempre dice y hace lo que debe.
-
La ganancia puede ser temporal e incierta, pero mientras vivimos los gastos son siempre constantes y ciertos
-
La felicidad no se produce por grandes golpes de fortuna, que ocurre raras veces, sino por pequeñas ventajas que ocurren todos los días.
-
Las leyes demasiado benignas rara vez son obedecidas; las demasiado severas, rara vez ejecutadas.
-
Los demagogos y los agitadores son las personas menos placenteras.