Nunca debemos avergonzarnos de nuestras lágrimas, porque son la lluvia que limpia el polvo cegador de la tierra a que a veces cubre y mancilla nuestro endurecido corazón.
Frases célebres sobre: razó. [Página 12]
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La imaginación exagera; la razón subestima; el sentido común modera.
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Así como las personas que mueren en su plenitud nos ahorran el recuerdo de su vejez, los amores interrumpidos abruptamente siguen viviendo en nuestro corazón; no como brasas agonizantes, sino como horrorosas llamas que queman cada noche.
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¡Cuán bueno hace al hombre la dicha! Parece que uno quisiera dar su corazón, su alegría. ¡Y la alegría es contagiosa!
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La razón es sólo la razón y satisface únicamente la capacidad del hombre de razonar, mientras que el deseo es la manifestación de toda la vida humana, incluyendo la razón y todos los cosquilleos.
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¡Ojalá el corazón se mantenga joven durante mucho tiempo!
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Un corazón generoso puede amar por compasión.
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Yo no puedo callar cuando el corazón me da gritos...
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Un hombre siempre y en todas partes, elige actuar como se le antoja y no como le dicen la razón y sus intereses; puesto que es muy probable que sienta deseos de actuar contra sus intereses.
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Pues cuando el deseo se combina con la razón, en lugar de desear, razonamos. En ese supuesto, resultará paradójico conservar la razón y desear algo insensato, es decir, nocivo.
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Donde no hay amor, tampoco hay razón.
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Nunca me fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón y juicio; hoy que hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la Patria.
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...ante las jugadas que el destino nos pone insospechadamente por delante, a veces no se puede aplicar la razón.
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Cuando el amor desenfrenado entra en el corazón, va royendo todos los demás sentimientos; vive a expensas del honor, de la fe y de la palabra dada.
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Los seres queridos que perdemos no reposan bajo la tierra, sino que los llevamos en el corazón.
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La manera libre de pensar y comportarse de los griegos de la época de Pericles o los romanos de la época de Augusto llenó a muchos humanistas de una envidia que destrozó en su corazón el código cristiano de humildad, espiritualidad, continencia”; y se pre
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Si no tuviera dinero, podría ir de un lado a otro siendo invisible. Pero actualmente me cuesta dinero ser invisible. Es la única razón por la que necesito dinero. A Robert Shelton, 1966.
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La caridad es una virtud del corazón, no de las manos.
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No se puede adquirir la ciencia de la Cruz más que sufriendo verdaderamente el peso de la cruz. Desde el primer instante he tenido la convicción íntima de ello y me he dicho desde el fondo de mi corazón: Salve, oh Cruz, mi única esperanza.
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Ninguna especie... posee un propósito más allá de los imperativos creados por la historia genética... La mente humana es un dispositivo para la supervivencia y la reproducción, y la razón es sólo una de sus diversas técnicas.