Todo imbécil execrable, que no tiene en el mundo nada de que pueda enorgullecerse, se refugia en este último recurso, de vanagloriarse de la nación a que pertenece por casualidad.
Frases célebres sobre: rec. [Página 333]
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Temple de acero, rectitud de espada, Arthur Conan Doyle, caballero patriota, médico y hombre de letras.
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Con frecuencia he ganado la comprensión real de la naturaleza de los padres mediante el estudio de los hijos.
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Me aborrecen la aburrida rutina de la existencia. Yo imploro de exaltación mental.
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A mi modo de ver, Watson, basado en mi experiencia, los más bajos barrios de Londres no presentan un record más terrible de pecado que el sonriente y bello campo.
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Es extraño que os reconociera; pero supongo que será porque vuestro semblante refleja la bondad de vuestra alma.
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No es tanto la formulación de una respuesta para el teatro o la obra, sino más bien la formulación más precisa del problema.
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¿Puede alguien recordar el amor? Es como querer conjugar el aroma de las rosas en un sótano. Podrías ver la rosa, pero el perfume, jamás. Y es esa la verdad de las cosas ¿no te parece? Su perfume.
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Y me dirás: ¡busca!, reclinando la cabeza; y dedicaremos nuestro tiempo a encontrar ese animalito que viaja mucho.
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La vida florece por el trabajo, vieja verdad.
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Pronto, como un lebrel, acecho botas, medias. Reconstruyo los cuerpos y ardo en fiebres hermosas. Ellas me encuentran raro y van cuchicheando. Mis deseos brutales se enganchan a sus labios...
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En seguida descubro la botina, la media, y... Reconstruyo los cuerpos, consumidos por hermosas fiebres. Ellas me encuentran gracioso y hablan entre sí, muy quedo...Y mis deseos brutales se cuelgan de sus labios.
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Soy un inventor de muy distinto mérito que todos los que me han precedido; incluso un músico, que ha encontrado algo así como la clave del amor.
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Si se te ocurre alguna vez criticar a un colectivo, siempre serán sus peores representantes los que se den por aludidos, y, para disimular, te acusarán de calumniar precisamente a aquellos en los que no pensabas al formular tu juicio.
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La mente es nuestro primer y más directo punto de experiencia, y todo lo demás es inferencia remota.
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No hay mayor goce espiritual que la lectura de los antiguos clásicos: su lectura, aunque de una media hora, nos purifica, recrea, refresca, eleva y fortalece, como si se hubiese bebido en una fresca fuente que mana entre rocas.
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Ningún dinero está más ventajosamente empleado que el que nos estafan: pues lo cambiamos directamente por prudencia
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Muchas veces las cosas no se le dan al que las merece más, sino al que sabe pedirlas con insistencia
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Los hombres se parecen a esos relojes de cuerda que andan sin saber por qué. Cada vez que se engendra un hombre y se le hace venir al mundo, se da cuerda de nuevo al reloj de la vida humana, para que repita una vez más su rancio sonsonete gastado de etern
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Nuestras virtudes morales favorecen principalmente a otros, las intelectuales, por el contrario, ante todo a nosotros. Por eso aquéllas nos hacen queridos de todos, y éstas, odiados