La ira, si no es refrenada, es frecuentemente más dañina para nosotros que la injuria que la provoca.
Frases célebres sobre: rec. [Página 571]
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Si queréis mi vida por invocar los principios del socialismo y de la anarquía, como yo entiendo y creo honradamente que los he invocado en favor de la humanidad, os la doy contento y creo que el precio es insignificante ante los resultados grandiosos de n
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El que puede socorrer al que va a perecer y no lo socorre, lo mata
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Todo concluye, pero nada perece
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No hay lugar tan estrecho donde no se pueda elevar el pensamiento al cielo
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Recógete en ti mismo cuando puedas, busca a quienes puedan hacerte mejor, y recibe también a quienes puedas tú mejorar
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No hay, en mi dictamen, hombre que aprecie más la virtud y la siga con más gusto, que el que por no hacer traición a su conciencia, ha perdido la reputacion de hombre de bien.
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Los elementos de la dicha son: una buena conciencia, la honradez en los proyectos y rectitud en las acciones
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Es necesario esperar, aunque la esperanza haya de verse siempre frustrada, pues la esperanza misma constituye una dicha, y sus fracasos, por frecuentes que sean, son menos horribles que su extinción.
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Para poder enseñar a todos los hombres a decir la verdad, es preciso que aprendan a oírla.
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¡Qué bonito es morirse un día tan blanco! Es verdad que esta blancura me presagia el perdón de Dios, y me recuerda que nada en la vida ha podido romper la verdadera pureza de mi alma.
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Nadie disfruta de un bien adquirido con ansia: mientras piensa en acrecentarlo, olvida su uso.
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Nada es más contrario a la curación que el cambiar frecuentemente de remedios.
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El hombre, ese ser tan débil, ha recibido de la naturaleza dos cosas que deberían hacer de él el más fuerte de los animales: la razón y la sociabilidad.
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Al que tiene el poder le impide hacer muchas cosas el amor a los suyos; se es más libre contra los que están enfurecidos.
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Afectos y bellezas he perdido que serán intensos recuerdos cuando la edad ciegue mis ojos.
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Las lágrimas no piden perdón, lo merecen.
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El que pregunta con mala intención no merece conocer la verdad
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Aquél que tú lloras por muerto, no ha hecho más que precederte
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Antes de juzgar al prójimo, pongámosle a él en nuestro lugar y a nosotros en el suyo, y a buen seguro que será entonces nuestro juicio recto y caritativo